Críticas al gobierno nacional por los trámites

La Biblioteca Alejo Garcia de Villa Elisa celebra el Día de las Bibliotecas Populares y la presidenta Pamela Dos Santos resaltó que Municipio y Provincia estan al día con los subsidios

LA PLATA, 26-09-2026 | PUBLICADO POR REDACCIÓN

Pamela Dos Santos, de la Biblioteca Alejo Iglesias de Villa Elisa, cuestionó las demoras y exigencias de la CONABIP y destacó el rol comunitario.


En el marco del Día de las Bibliotecas Populares y del 156° aniversario de la CONABIP, la presidenta de la Biblioteca Popular Alejo Iglesias de Villa Elisa, Pamela Dos Santos, destacó la vigencia de estas instituciones, pero también cuestionó las dificultades que atraviesan para acceder a los fondos nacionales. 

“Es como un nacimiento más allá de la fecha de fundación de cada biblioteca”, señaló al referirse al 23 de septiembre, y reivindicó un modelo que, según sostuvo, lleva 156 años de “lucha” y “resistencia”.

La Biblioteca Alejo Iglesias, ubicada en calle 6 entre 43 y 44, fue fundada en 1920 y forma parte de la red de bibliotecas populares reconocidas por la CONABIP.

Para Dos Santos, la fecha tiene un significado que excede la celebración puntual. “Es el nacimiento de lo que es un modelo de biblioteca distinto, que es único en lo que es Latinoamérica y el mundo y que después de 156 años sigue funcionando en nuestro país con todo lo que eso implica”, afirmó.

“Que algo tenga 156 años en este país da como fe de una lucha, de una resistencia a lo largo del tiempo, con todas las dificultades que puede tener la historia argentina”, agregó.

Una biblioteca que sigue llena de chicos

En Villa Elisa, esa resistencia se traduce en una institución que mantiene una intensa actividad durante toda la semana. Talleres, música, folklore, tango, ajedrez, actividades infantiles y propuestas culturales forman parte de una agenda que busca mantener a la biblioteca como un espacio de encuentro.

“Estamos muy contentos de que la biblioteca es una institución muy transitada, viva”, contó Dos Santos.

Y puso como ejemplo lo que sucede durante los talleres: “Vos vas un martes a la tarde y está repleto de chicos”. Mientras algunos participan de las actividades, explicó, los padres pueden “sentarse, tomarse un café, agarrar un libro, hacer su lectura y quizás también elegir y llevarse los libros a la casa”.

Los sábados, según describió, la escena se repite: “Vos vas y explota la biblioteca de cantidad de chicos que van”.

Para la presidenta de la institución, la tecnología no desplazó a estos espacios. “La biblioteca, más allá de las tecnologías, sigue siendo un espacio de encuentro también”, sostuvo.

Incluso recordó una experiencia durante el Mundial, cuando la biblioteca abrió sus puertas para que los chicos pudieran reunirse e intercambiar figuritas. “Mucha gente no conocía la biblioteca, entonces la empezó a conocer”, relató.

El reclamo por los fondos nacionales

La situación cambia, según Dos Santos, cuando se analiza el financiamiento proveniente de Nación.

Mientras destacó que los aportes de la Municipalidad y la Provincia se encuentran “bastante al día”, aseguró: “La verdad que gracias a ellos podemos seguir funcionando bien”.

En el caso bonaerense, explicó que el subsidio está destinado al pago de los bibliotecarios, “que también es fundamental para que se abra la biblioteca todos los días”.

Pero al referirse a la CONABIP fue contundente: “La verdad que no puedo decir lo mismo”.

Dos Santos relató que la biblioteca presentó en agosto de 2025 tres proyectos correspondientes a líneas de financiamiento de la CONABIP y que recién recibió esos fondos un año después.

“Presentamos tres proyectos de tres líneas de financiamiento que tiene la CONABIP y recién lo cobramos en agosto de este año. Es decir, exactamente un año después”, señaló.

El problema, según explicó, fue que los fondos llegaron apenas unos días antes del cierre de la convocatoria siguiente.

“En diez días cerraba la convocatoria de los proyectos para presentarse este año. Así que tuvimos diez días para implementar el proyecto, rendirlo y poder presentarnos en la nueva convocatoria”, contó.

Y resumió la situación con una frase contundente: “Implementar un proyecto, es decir, tres proyectos en este caso, en diez días es una locura. Es realmente casi violento”.

“¿Qué pasa con esas bibliotecas?”

Dos Santos también puso el foco en la burocracia y en las dificultades que pueden generar los trámites digitales para las instituciones más pequeñas.

“Yo soy una persona que me manejo bien con la tecnología porque crecí con la tecnología”, explicó. Pero inmediatamente advirtió que esa no es la realidad de todas las bibliotecas.

“Hay bibliotecas en el país que están dirigidas por gente adulta mayor que no tiene la facilidad que tengo yo”, sostuvo.

Y planteó el interrogante: “¿Qué pasa con esas bibliotecas? Quedan afuera”.

En ese sentido, consideró que el sistema debería contemplar las distintas realidades de las instituciones. “CONABIP debería proteger a todas las bibliotecas populares”, afirmó.

El Programa Libro% y las bibliotecas que quedaron afuera

El cuestionamiento también alcanza al Programa Libro%, que este año recibió una inversión nacional de $2.297 millones y permitió que 859 bibliotecas populares renovaran sus colecciones, según informó oficialmente la Secretaría de Cultura. El aporte directo fue de $2.263.306 en promedio por institución.

Dos Santos puso esos números en perspectiva: "Antes éramos más de 1.000 bibliotecas", recordó, y cuestionó que actualmente sean 859 las instituciones alcanzadas.

“Ellos lo ponen como un número grandioso y novedoso y, en realidad, no es ‘wow’, está dejando en evidencia que está fallando como gestión”, sostuvo.

La pregunta que plantea es qué ocurrió con las instituciones que quedaron afuera: “¿Qué pasa con el resto de las bibliotecas? ¿Qué pasó? ¿Por qué no cobró ese resto de bibliotecas?”.

La propia presidenta de la Alejo Iglesias aclaró que no conoce la situación particular de cada institución. Sin embargo, mencionó casos de bibliotecas de La Plata que, según relató, quedaron afuera por no haber presentado una rendición, aun cuando el plazo para hacerlo no había vencido.

“Siendo la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares que tiene el objetivo de proteger y apoyar y acompañar a las bibliotecas, ¿qué pasó? Que no acompañaron ni protegieron esas bibliotecas”, cuestionó.

La CONABIP, por su parte, establece para sus líneas de financiamiento requisitos de regularidad institucional y rendiciones aprobadas, y en 2026 mantiene abierta una línea para gastos habituales de funcionamiento.

Una biblioteca que también se sostiene con la comunidad

Frente a las dificultades, las actividades también se convierten en una herramienta para generar recursos.

Durante la jornada especial por el Día de las Bibliotecas Populares, la Alejo Iglesias organizó una programación con música, folklore, tango, talleres, actividades infantiles y un cierre a cargo del coro de la institución y una orquesta juvenil. También habrá buffet y parrilla.

“Nosotros aprovechamos este movimiento para juntar algo de plata y seguir sosteniendo estos espacios”, explicó Dos Santos.

La propia jornada funcionará así como una muestra del modelo que la biblioteca intenta sostener: cultura, encuentro, participación comunitaria y generación de recursos.

“Atrás de una biblioteca popular hay un grupo de gente”

Para Dos Santos, el futuro de estas instituciones depende también de que los vecinos las hagan propias.

“Transitar los espacios de bibliotecas populares, acercarse a una biblioteca popular, a una actividad puntual”, pidió.

Recordó que muchas de las propuestas son gratuitas y que cualquier vecino puede acercarse a leer: “Vos tenés acceso a la lectura gratis”.

Y fue más allá: si en un barrio no existe una biblioteca, planteó la posibilidad de crearla.

“Si vos no tenés una biblioteca popular cerca de tu casa, en tu barrio, plantearte implementar, crear una biblioteca”, propuso.

En su mirada, estos espacios cumplen una función que excede al libro.

“Estos espacios como asociaciones civiles son muy importantes para el barrio”, sostuvo. Y los definió como “refugio” y lugares donde existen “ofertas distintas de actividades culturales”.

Por eso, dejó un último mensaje: “Atrás de una biblioteca popular hay un grupo de gente que tiene un mismo objetivo que es sostener ese espacio en el barrio”.

“No hay una cuestión política, no hay una cuestión partidaria, es simplemente ofrecer la cultura al barrio, promover la lectura y el libro desde lo más chico hasta lo más grande”, concluyó.

“Acercarse a la biblioteca popular y apoyarla, sobre todo.”