Turismo bonaerense

Tortas negras, pastelitos y miel: tres fiestas bonaerenses con identidad y sabores criollos

LA PLATA, 28-05-2026 | PUBLICADO POR REDACCIÓN

En cada receta hay historias familiares, trabajo artesanal y productos que forman parte de la tradición de los pueblos. Entre hornos a leña, masas fritas y colmenas, tres celebraciones invitan a conocer sabores tradicionales y el entramado productivo que sostiene a muchas comunidades del interior bonaerense.


Durante junio, la provincia de Buenos Aires celebra el sabor  de las tortas negras, en General Lavalle; el de los pastelitos, en la localidad de Gómez, municipio de Brandsen; y de la miel en Azul, uno de los grandes polos apícolas del país.

La factura argentina: “probar una de nuestras tortas negras es saborear una parte de la historia”

A 310 kilómetros de la Capital Federal se encuentra General Lavalle, un destino bien tradicionalista que, el sábado 6 y domingo 7 de junio, celebra la 8° Fiesta Regional de la Torta Negra. Con entrada gratuita, sobre avenida Mitre, las panaderías locales serán protagonistas. Además se desplegará una feria artesanal, propuestas gastronómicas, visitas guiadas y espectáculos artísticos. 

El corazón del evento será la histórica Panadería Del Pueblo -IG @panaderíadelpueblo1959-, fundada en 1959 por Antonio Latchuk y responsable de transformar a la torta negra en un emblema regional.

La historia de la familia surgió del trabajo con pequeños hornos rurales, donde cocinaban lo que producían. Luego de trabajar en locales de Huanguelén y Dolores, Latchuk se instaló junto a Delia Othatceguy en el paraje Centinela, donde comenzaron a elaborar galletas de campo. Más tarde abrieron la panadería en Lavalle. El negocio continúa en manos de la familia, hoy tercera generación: “probar una de nuestras tortas negras es saborear una parte de la historia”, resumió Jorge Latchuk, quien sostiene el legado junto a su hermano Lucas.

A diferencia de otras facturas de influencia europea, la torta negra tiene un origen profundamente criollo. Nació como una preparación sencilla y rendidora de las panaderías rurales, elaborada con grasa y cubierta con azúcar negra. En Lavalle, la versión creada por Antonio adquirió identidad propia gracias a una masa apenas salada que contrasta con el dulzor intenso de la cobertura.

Gran parte de la producción se cocina en horno a leña y, durante el verano o las celebraciones locales, llegan a elaborar más de ciento cincuenta docenas por día. “También ofrecemos las tradicionales galletas de campo de lata y trincha, los budines de la abuela Elda y productos panaderiles típicos pero con sabor único”, agregó Teresa, esposa de Jorge.

La fiesta homenajea a esa historia de amor que se convirtió en sabor e identidad lavallense. Para agendar e ir a probar.

El amor tiene forma de pastel

El domingo 7 de junio, desde las 10:00, el predio de la Estación de Gómez, se vestirá para la ocasión. Como sede de la 4° Fiesta del Pastelito, unirá cocina criolla, música popular y turismo rural.

Con entrada gratuita, la jornada incluirá artistas locales, patio gastronómico, puestos de artesanías y paseo del pastelito:”un sector especial dedicado a la venta de pastelitos de diferentes sabores y localidades, porque también recibimos estas exquisiteces de otras provincias”, describió Carina Rios, de Turismo local. Además se desarrollará el Concurso al Mejor Pastelito, habrá baile campero y espectáculos folklóricos.

La celebración surgió con el objetivo de visibilizar a productores y emprendedores de la zona. Una de las referencias es Abuela Iaia -IG @abue_laiaia- a cargo de Aida Fillol, el proyecto tiene 15 años. La mujer dice que los pastelitos la conectan a su infancia y en particular, a su madre.

“Cuando tenía 8 años, mi mamá agarraba harina, grasa, sal, se ponía en la punta de la mesa y arrancaba con el proceso mientras yo miraba con atención. Era una felicidad ver con el amor que nos hacía este postre para mis siete hermanos, para mí y mi papá. La masa y el sabor se me quedó tan grabado en la cabeza que después cuando me casé y tuve mi familia los empecé a hacer para ellos, esa fue la herencia que me dejó mi madre”, relató con nostalgia.

Gómez, a poco más de 28 kilómetros de la ciudad de La Plata, conserva el espíritu tranquilo de los pequeños pueblos rurales. Con poco más de 360 habitantes, mantiene una fuerte tradición gastronómica y una vida comunitaria activa. El entorno suma además estancias, fincas y propuestas para pasar el día o extender la visita durante el fin de semana.

Dulce, sana y natural:  la miel como producto estrella

El viernes 12 y sábado 13 de junio, de 8:30 a 18:00, la Sociedad Rural de la ciudad de Azul, llevará a cabo la Expo Miel 2026 y la 37° Fiesta Provincial y la 28° Fiesta Nacional de la Miel.

Organizada por el Centro de Apicultores local, la exposición que reunirá a más de ochenta productores, tendrá una amplia grilla de charlas técnicas sobre sanidad, trazabilidad, manejo de colmenas, comercialización y realización de microemprendimientos.

La actividad llega en un momento de fuerte crecimiento para la apicultura argentina. Durante los primeros ocho meses de 2025, las exportaciones del complejo apícola —miel, cera, polen y material vivo— alcanzaron las 60.622 toneladas, el mayor volumen de los últimos siete años.

Argentina ocupa actualmente el quinto lugar como productor mundial de miel y el cuarto como exportador, con más del 90 por ciento de su producción destinada al comercio exterior. Dentro de ese mapa productivo, la provincia de Buenos Aires concentra la mayor cantidad de productores y colmenas del país, consolidándose como el principal polo apícola nacional.

Desde la llanura pampeana hasta el delta del Paraná, la apicultura bonaerense combina tradición, innovación y diversidad productiva. Las mieles bonaerenses  se distinguen por la variedad floral que les da origen —trébol blanco, eucalipto, zarzamora, cardo o naranjo, entre otras especies— y por las diferencias de color, aroma y sabor que caracterizan a cada región. La actividad incluye otros productos derivados como cera, polen, jalea real y abejas reinas. 

Entre recetas heredadas, hornos encendidos y productores que sostienen tradiciones generación tras generación, las fiestas bonaerenses vuelven a mostrar que la gastronomía también cuenta la historia de cada pueblo. Desde las tortas negras de General Lavalle y los pastelitos caseros de Gómez, hasta la producción apícola que distingue a Azul, cada celebración propone mucho más que sabores: invita a descubrir el trabajo, la identidad y la vida comunitaria que mantienen vivo el espíritu del interior de la provincia de Buenos Aires, la PBA, la Provincia Bonita Argentina. 

Más información en @turismopba y buenosaires.tur.ar