El chileno Smiljan Radic Clarke fue distinguido con el Premio Pritzker 2026, considerado el mayor reconocimiento internacional de la arqiutectura. El jurado destacó su trayectoria marcada por la experimentación material y su capacidad para integrar arquitectura y paisaje mediante soluciones formales austeras pero técnicamente precisas.
La organización del premio, con sede en Chicago, subrayó en su comunicado que la obra de Radic “a menudo parece austera o elemental, pero esta impresión esconde una ingeniería y una construcción precisas”. Con este reconocimiento, el arquitecto de 60 años se suma a la lista de galardonados recientes que incluye a Riken Yamamoto en 2024 y a David Chipperfield en 2023.
Fundador de su estudio en Santiago de Chile en 1995, Radic desarrolló una obra que explora deliberadamente la fragilidad, la provisionalidad y el diálogo con el entorno natural. Entre sus proyectos más reconocidos figura el Teatro Regional del Bío-Bío, cuya envolvente de policarbonato semitranslúcido sobre estructura de acero filtra la luz durante el día y transforma el edificio en un volumen luminoso por la noche.
El chileno Smiljan Radic Clarke gana el Premio Pritzker 2026, el máximo galardón de la arquitectura
Otro ejemplo de su búsqueda espacial es el Restaurante Mestizo, en el Parque Bicentenario, en Santiago, donde un techo horizontal sostenido por grandes piedras genera un refugio abierto que dialoga con el paisaje. También obtuvo amplia proyección internacional con el pabellón que diseñó para la Serpentine Gallery Pavilion, una concha translúcida de fibra de vidrio apoyada sobre un anillo de rocas que contrapone ligereza industrial y peso geológico.
El chileno Smiljan Radic Clarke gana el Premio Pritzker 2026, el máximo galardón de la arquitectura
Radic nació en Santiago en 1965 en una familia marcada por la experiencia migratoria: sus abuelos paternos provenían de la isla croata de Bra? y la rama materna era de origen británico. Estudió en la Pontificia Universidad Católica de Chile y completó su formación en el Istituto Universitario di Architettura di Venezia, etapa que considera decisiva para su evolución intelectual.
A lo largo de su carrera trabajó en colaboración con la escultora Marcela Correa, una relación que reforzó su interés por la arquitectura como cruce entre construcción física y reflexión conceptual. Entre sus proyectos también destacan la ampliación del Museo Chileno de Arte Precolombino y el espacio escénico NAVE.
Pese a su creciente proyección internacional, el arquitecto mantiene un estudio pequeño en Santiago desde donde continúa explorando nuevas relaciones entre materiales, paisaje y experiencia del usuario, una búsqueda que el jurado del Pritzker definió como “una arquitectura que transforma lo elemental en experiencia poética”. #AgenciaNA