Actuación y Patagonia, dos marcas de Valentina Bassi

Valentina Bassi: "Siempre fui de la idea que el clima y el entorno de tu infancia, condiciona muchísimo tu personalidad. Hay algo muy salvaje que no lo perdí nunca."

La actriz sureña cuenta las influencias que la acompañaron en su trayectoria actoral de teatro y de cine, en paralelo reafirma su íntima relación con la Patagonia a la que la describe como "bella pero con asperezas", logrando articularla con su espacio profesional. Actualmente forma parte del elenco de la obra "El ardor", que estará en función hasta fines de febrero en el Teatro Auditorium de Mar del Plata.


Valentina Bassi, oriunda de Trelew, hace un recorrido de su vida personal desde su infancia hasta la actualidad. Centra el protagonismo de los vientos patagónicos que definieron su personalidad y cómo ésta influyó en su carrera. Describe su trabajo en relación a su famlia y hace mención a Ulises Rosell, su esposo y director de la película Al desierto, estrenada y fue presentada en el festival de cine de San Sebastián el año pasado, donde fue filmada en la "exótica" patagonia que tiene a Valentina como protagonista. Bassi se encuentra en plena actuación de la obra "El ardor", dirigida por Luciano Cáceres que cuenta con ocho nominaciones a los Estrellas de Mar y que estará en el escenario del Teatro Auditorium de Mar del Plata hasta fines de febrero.



-Cómo fue crecer en Trelew?
-Hermoso, los mejores recuerdos. No tanto Trelew, que es un plomazo la ciudad pero sí tiene unos alrededores que son una hermosura. Me pasé la infancia en Playa Unión, que es como la playa de Trelew la que está cerquita, y después tenés a pasos Madrin, Pirámides y millones de payas que ni nombre tienen y que son una hermosura.



-Esa Argentina patagónica que parece que muchos no hemos descubrierto hasta el momento...
- Siempre hay mucho por descubrir, si te metés, hay miles de playas una más linda que las otras, súper solitarias, aguas transparetes, una hermosura. Y la patagonia, que tiene sus aspereza, no es un clima amable.
Trelew es ventoso, no tanto como Comodoro, que es un poco más abajo. Uno aprende a llevarse con el viento es como la naturales en estado bruto.



-Cuánto nos condiciona en nuestra forma de ser el lugar el que crecemos... Condiciones en este caso climáticas y geográficas, porque hablás de un territorio bello pero difícil. Lo percibís a eso de cómo te construíste? 
- Absolutamente, siempre fui de la idea que el clima y el entorno de tu infancia, condiciona muchísimo tu personalidad. A mí, creo que sí, al crecer ahí, hay algo muy salvaje que no lo perdí nunca. No podés tener glamour en la patagonia, es muy difícil (entre risas)



-Con esto último que decís mas tus rasgos, no sos una piba que ande poniéndose en posturas, ¿no? Vos sos como sos, no se te ha visto demasiada maquillada, por fuera de la caracterización de un personaje...
-Sí la verdad que sí. A mí me gusta mucho actuar, todo lo de alrededor que no sea actuar no me copa tanto, no me sale mucho tampoco. Una actriz, además de actuar hace muchas otras cosas, esas otras cosas, no son mi fuerte.



-¿Tuviste tu momento de conflicto con eso?
-No, nunca fue un conflicto. No podría utilizar esa palabra "conflicto" porque tuve suerte, empecé a laburar de pendeja, apenas llegada a Buenos Aires ya empecé a trabajar. Entonces nada fue un conflicto en ese momento lo único que lo fue, era que quería estar a la altura como actriz de las circunstancias porque me estaban convocando para muchos personajes, el conflicto pasaba más por ahí que por el resto. Después uno va haciendo lo que le sale y lo que puede. 



-¿A qué edad llegaste acá a Buenos Aires?
-Terminé la secundaria a los 18 y me vine para acá. Es normal, en las ciudades del interior que cuando termines el secundario quieras venirte a Buenos Aires, a Córdoba o a La Plata, porque salvo que quieras estudiar oceanografía, muchas carreras no hay. 
Lo raro es que yo me vine a estudiar teatro, ya lo tenía claro. 



-¿Cómo fue eso? ¿Cómo se prendió la chispa del amor por el teatro?
-Yo empecé en el Taller Municipal de Trelew, que era muy bueno la verdad era groso tenía mucho nivel y me di cuenta cuando vine a Buenos Aires que estaba bien preparada. De ahí hicimos un grupo de teatro que se llamaba Ampolla, le pusimos ese nombre porque era lo que te salía en los pies de tanto entrenar... Y hacíamos muchas giras por Trelew, Comodoro, Esquel, Trevelin, pueblos muy perdidos de Chubut, y para mí eso fue una experiencia que me dejó muy marcada. Se me mezcla adolescencia, aventura, actuación, todo en el mismo paquete, y andá a salir de ahí... 
O sea, era meternos en una combi en una obra de teatro y viajar. Había pueblos donde se daba bingo, empanadas y teatro, y era toda una aventura. Yo vine con la idea de actuar, formar un grupo de teatro, medio lo que estaba haciendo y eso no me salió nunca...



-¿Ya conocías Buenos Aires?
-Sí, mi viejo era porteño, así que veníamos todas las vacaciones de invierno. Siempre andaba deslumbrada, me encantaba el movimiento cultural que tiene, estaba fascinada. Mi hermana estaba viviendo acá, entonces para mí estuvo buenísimo.


-¿Cómo es la familia originaria de Valentina Bassi?
-Mamá, papá, hermana y yo, que soy la menor. Cuando papá murió, mamá se vino a Buenos Aires así que allá sólo tengo amigos. 



-¿Te pasa que sentís la pertenencia de Trelew o la Patagonia? ¿O eso te quedó atrás?
-No, soy re patagónica. De hecho este año estrenamos con mi marido, Ulises Rosell, una película, "Al desierto", que se hizo en toda la Patagonia y para mí fue muy conmovedor volver a la Patagonia trabajando. 



-Vos le buscaste las locaciones, me imagino...
-¡Sí! Yo quería que fuera en Trelew la verdad, pero no hubo caso. Fue en Comodoro y después desierto adentro, en el medio de Chubut - Santa Cruz. Pero fue una hermosura, me siento re patagónica. Además siento que en esa película está retratada la Patagonia que yo viví, eso que dije antes, bellísima naturaleza pero muy áspera y esas dos cosas hace que sea muy exótico.



-¿Y cómo anduvo la película?
-Muy bien, viajamos a San Sebastián, que para mí estuvo buenísimo ese festival porque había un público muy europeo y pensaba en qué les pasará, y bueno, flashearon con los lugares y con la historia. Después estuvimos en el festival de Mar del Plata, ahí en competencia internacional, donde estoy actuando también en teatro, en el Auditorium.



-Valentina Bassi, la que todos descubrimos en la tremenda película de Héctor Olivera, "El caso María Soledad", una manera rara de comenzar... ¿Cómo hablas de ese pasado y tiempo?
-Muy fuerte. No es forma de comenzar una carrera profesional, haciendo un protagónico con Olivera en cine, de un caso que todavía estaban las heridas abiertas todo muy político, muy fuerte y muy emocionante. Se juntó todo. En el momento no me daba tanta cuenta, por suerte, en el momento me parecía todo natural. Me parecía natural que me hayan elegido, me parecía natural hacer una película con Olivera (risas)



-"Me parecía natural que me hayan elegido", eso me encantó, bien arriba la autoestima...
-Sí, que después la perdí. Después uno se da cuenta que una película filmada en 35mm, era carísimo por cada toma. A medida que sos más consciente te empiezan a nacer los temores y la responsabilidad. Lo que me pasó es que me identifiqué muchísimo con el caso, y para mí fue más un aprendizaje político social que actoral. No me parecía que era mucho desafío, sí porque estaba al frente de una cámara por primera vez, pero no lo veía complicado en lo actoralmente. Sí, que de repente teníamos una prensa política, no salíamos en espectáculos sino en política y tuve que aprender a manejarme en muchos medios y con un caso muy sensible. Creo que eso fue un aprendizaje muy rápido.



-Nosotros sabemos que vos sos una mujer atenta en lo que pasa en tu mundo, en este mundo, en este país, etc, es decir, no estás encerrada en la actuación, que es un mundo maravilloso, que está habitando adentro de otro mundo... En ese momento, el caso María Soledad, ¿te despertó cierta sensibilidad o ya la traías en la mochila desde Trelew?
-El caso María Soledad me había conmovido mucho y le había seguido bastante el caso, yo tenía la misma edad que María Soledad, estaba en 5º año preparando el viaje de egresados como ella, entonces me había identificado con ella además que era una chica de provincia, había algo que me hizo seguir el caso. Luego ir a Catamarca y presenciar la marcha del silencio, hablar con los padres, las amigas con Marilyn Varela, su amiga que encabezó las marchas junto a Martha Pelloni. Inevitablemente éramos emoción pura, estábamos muy compenetradas. Además se la atacaba mucho a María Soledad que hoy no pasaría a ese nivel por toda la movida del Ni una Menos, en esa época te juro que era atajar penales todo el tiempo, a la tercera pregunta que me hacían era "bueno, pero María Soledad se la buscó un poco" o "María Soledad era muy pícara", era la tercera pregunta de todas las notas que yo tenía que hacer y les saltaba a la yugular por estar justificando semejante atrocidad. Había una clara condena a la víctima y eso me parecía aterrador y realmente hoy creo que no es tan fácil decirlo.



-Valentina está casada con un director de cine, quien ya ha mencionado. ¿Qué te pasa a vos con la obra de Ulises Rosell?
-A mí me gustó mucho como cineasta. Nos conocimos en un festival de cine y antes de verlo a él, ví su película, era Bonanza en ese momento...



-¿Es cierto que se conocieron en el Borda?
-¡No! Los que se conocieron en el borda fueron mi mamá y mi papá. Porque mi papá era psiquiatra y estaba haciendo la residencia y mi mamá es trabajadora social y estaba haciendo una tesis para recibirse sobre alcoholismo, había elegido el Borda para hacerla y mi viejo vivía en el Borda porque estaba haciendo la residencia, y ahí se conocieron, una loca historia de amor (risas)



-Tu hijo...
-Sí, él tiene 9 años, la verdad que estoy muy contenta con mi familia, le dedico mucho tiempo porque es muy importante para mí. De hecho cuando Luciano Cáceres me llamo para hacer "El ardor" lo primero que pensé fue que tenía que trasladar a mi familia. Es muy raro este trabajo porque es muy absorbente. Por ejemplo a Ulises le sale una peli y se va, a mí me salió esto y me los traje a Mar del Plata.



-Hablemos un poquito de "El ardor", una obra que la dirige Luciano Cáceres y está actualmente en el Auditorium.
-La dirige y también actúa Luciano, es de Alfredo Staffolani. Estamos Joaquín Berthold, Santiago Magariños, Luciano y yo. La obra está bárbara. Es una familia disfuncional, un desastre, que se la pasa tomando vino para tapar todos los agujeros que tiene. Lo bueno de esta obra, es que demuestra que todos somos un poquito así, entonces un poco te alivia, te libera, ver gente que está mucho peor que vos y a veces te hace reflexionar de que somos un poquito así, porque la obra trata la relación de los conflictos humanos, el vínculo con el hijo adolescente, su despertar sexual, un primo que viene de afuera y enloquece de amor y se arma un quilombo bárbaro en la familia. En sí es una obra de relaciones humanas. 



- En el teatro concretamente, en ese lugar donde la interacción con el público que es tan diferente obviamente al cine, a la televisión ni que hablar, ¿cuál sentís que fue la obra de teatro que hizo pasar algo adentro tuyo, que cambiaste de lugar que te sentiste plenamente actriz? ¿Pasó eso o fue una construcción de a poco? 
-Un poco lo que te dije, cuando empecé teatro en Trelew, mi primera obra en el Teatro Español de Trelew me sentí actriz me encantó, ahí supe que de ahí n me iba nunca más. Fue una experiencia muy importante, las primeras experiencias siempre son importantes. La verdad que me tocó un buen maestro, y un buen grupo. En Buenos Aires empecé con Raúl Serrano que también fue como mi primera escuela de teatro, alucinante para mí y ya sintiéndome actriz. De hecho hice el casting de El caso María Soledad ya sintiéndome así, fui llenando la poca experiencia con pasión.



- ¿Tenés otras cosas que te gusten además de la actuación y la familia?
-La verdad que muy pocas, soy muy monotemática, me gusta actuar y me gusta ver teatro. Soy muy buena espectadora, me gusta mucho el cine. Me gusta todo lo que esté relacionado con el arte. Sí me gustaría haber tenido más habilidades con el cuerpo, por ejemplo el otro día fui a ver Fuerza Bruta, son unos genios increíbles, hay algo de envidia sana, cómo me gustaría poder volar como vuelan ellos. Me siento una actriz muy física, pero no habilidosa.



- ¿Cómo te llevas con las cosas de la casa? 
-Lo hago medio a la fuerza, porque hay que comer lo hago, hago comida no cocino. 
Me gusta ser ordenada, tener la casa limpia, eso sí. Soy muy minimalista, tengo a mi marido que es todo lo contrario y es una lucha constante porque él se trae cosas de afuera, que se encuentra en la calle, para restaurar, pero la vamos llevando. Hay algo de la Patagonia, que tenés el mar, la meseta, el cielo y no tenés nada que te obstaculice la visión de ese horizonte amplio, a mi me gusta mucho todo lo que sea despejado cuando ordeno, creo que un poco de relación tiene, por eso me gusta tanto el mar.



-¿Hasta cuándo sigue allá en el Auditorium?
-Seguimos hasta fines de febrero y ojalá vayamos a Buenos Aires, tenemos muchas ganas de seguirla, acá está funcionando muy bien, tenemos ocho nominaciones a los Estrellas de Mar, felices de la vida...



-¿Te importan los premios?
-He aprendido que son muy importantes también. Forma parte de lo importante de la profesión, porque si ganás un premio se te abren otros espacios. Nosotros queremos ir a Buenos Aires con la obra, entonces si ganamos algún premio quizás tengamos alguna ayuda para poder hacerla ahí. Ojalá que sí, cuando las cosas se dan tan lindas, continúan. 



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