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Bestia Bebé arranca muchas sonrisas con "Las pruebas destructivas"

La banda independiente Bestia Bebe acentúa su evolución en su tercer disco "Las Pruebas Destructivas", mientras que Cobra Sarli va desde el killer rock al hard rock, pasando por un poderoso alternativo en su segundo trabajo.


Bestia Bebé: "Las pruebas destructivas"

Tercer disco de esta banda del universo que mueve el sello platense Laptra y que en esta ocasión madura, evoluciona, sin perder frescura, reafirma lo mejor de sus trabajos anteriores y buscar darle un sonido de indie guitarrero a ingenuas gemas pop.

El disco comienza con “Otro villano más” bien guitarrero, con un sonido indie, las voces casi escondidas que hablan sobre un héroe con un estribillo y un clima bien logrado por las guitarras de Tom Quintans y Topo Topina.
 
 “El Monge” abre con trabajo medio shoegaze de las guitarras muy bien logrado, con las voces casi gritadas, mientras la base compuesta por Chicho Guisolfi en bajo y Polaco Ocorso en batería sostiene la melodía que recuerda a los Teenage Fanclub.

El delirante cantautor estadounidense Daniel Johnston tiene su homenaje argentino por parte de los Bestia Bebe con el romanticismo indie de “El amor va a llegar”, bien lograda y conducida, dándole una riqueza instrumental a la habitual desnudez rítmica de las canciones del texano.

¿”Donde están mis amigos?” es una gema pop electrificada con un interesante trabajo de voces y de las guitarras que la visten bien mod con un scooter símil Siambretta, una parca y un casco blanco recorriendo las calles de Conurbania o La Plata.

La poesía urbana y humorística de Quintans tiene su espacio en “Yo me la aguanto”, que también cuenta con un cuidado trabajo pop desde la melodía y las bases. “Sombras del Mal” retoma el camino de los Teenage Fanclub con una pegadiza melodía con momentos de shoegaze en la que se lucen las guitarras y la base mantiene un pulso definido con un logrado estribillo.

“Todo mejorara” es acústica, casi folclórica, en la que Quintans retoma su rol de retratista urbano buscando ponerle un tinte optimista a un protagonista casi desahuciado.

“Fin de semana de muertes” es puro frenesí shoegaze con las guitarras crujiendo y saturando, mientras la base pone 6 y Quintans se mete de lleno en una película apocalíptica de clase B inspirada en un comic pandémico.

El disco cierra con la canción que le da titulo con las guitarras distorsionando y azotando rayos eléctricos y la voz de Quintans entregando una melodía casi de Beach Boys para una canción muy bien lograda por toda la banda.



Cobra Sarli: "Volumen 2"

Segundo trabajo de esta banda habitué de los eventos de Noiseground que en sus canciones va desde el killer rock, al hard rock californiano, el punk y el metal con crudeza, excesos y espíritu fiestero.
 
 El disco comienza con “Me queres cambiar” con la base bien potente de Nicolás Pérez Lugones en bajo y Adrián De Undurraga en batería, mientras los guitarristas Joaquín Rosson y Juanchy Badessich cruzan una rasguido crudo y varios punteos floreados sobre los cuales el cantante Lucas Kapovic despotrica contra una mujer que quiere cambiarlo.

“Océano” abre bien rockera con buena velocidad, con un gran trabajo de las guitarras, mientras Kapovic grita como desquiciado, mientras la banda muestra su poderío nuevamente. Un buen riff inicia “Salchicha” sobre el cual la otra guitara mete firuletes, mientras Kapovic se pone sarcástico e irónico con un coro pegadizo al igual que el solo de guitarra.

“Lo único que pido” es un hard rock pegadizo, veraniego, fiestero, en la que Kapovic habla de fiestas y sustancias. En “Quien te salve” las guitarras se cruzan en un aullido y un riff cortante y siniestro, al que la base la sostiene con mucha fuerza, mientras la voz de Kapovic gana en oscuridad.

Cobra Sarli recupera furia y velocidad en la metalera “Matemos a tu mamá” con las voces deformadas y procesadas hasta la locura. “Buenísimo” gana en melodía y es puro hard rock power californiano con un gran trabajo de las guitarras.

“Lejos” abre siniestra con un bajo saturado, la voz cascada y nocturna y va ganando en ritmo trabajadamente, con una telaraña de guitarras.

En “Solo con vos” la banda se pone rockera y festiva de nuevo, con un tema bien pegadizo, que engancha desde su letra y el trabajo de lasa guitarras. El disco se cierra con “Yo quiero” una balada nocturna, que remite al hard rock californiano de los 80, con una divertida letra. 


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