SHOW HISTÓRICO

Flema funde la música clásica y el punk en el Teatro Roma a 30 años de sus inicios

Flema, uno de las bandas referentes del punk argentino, celebrará sus 30 años de trayectoria con un concierto sinfónico junto a la Sinfónica Municipal de Avellaneda, en el que repasará las canciones más representativas de su camino, el viernes a las 20.30 en el teatro Roma (Sarmiento 130, de Avellaneda), antes de tomarse un respiro de los escenarios.


Esta experiencia se suma a una ecléctica lista de conciertos sinfónicos que, a lo largo de la historia de la música nacional, tuvo como protagonistas a Gustavo Cerati, Charly García, Fito Páez, Memphis la Blusera, Los Nocheros y, más recientemente, Airbag y Jorge Rojas.

Sin embargo y más allá del episodio de Los Violadores, cuando en 1991 invitaron al tenor Carlos Saidman a interpretar la "Novena Sinfonía", de Beethoven, en el estadio Obras, el punk, que en otras latitudes tuvo -por ejemplo- la versión sinfónica "American Idiot", de Green Day, en el país se mantuvo al margen de esta tendencia.

La cita con Fernando Rossi (bajo y voz), Juan Manuel Fandiño (guitarra y voces), Luis Gribaldo (guitarra) y Sergio Lencina (batería) y los 50 músicos de la orquesta, también será el punto de partida de la grabación del primer documental de Flema, que recorrerá los momentos más importantes de la banda y el análisis de sus canciones.

El cuarteto, que siempre tuvo como máximo referente a Ricky Espinosa registra nueve discos de estudio, el último "No nos rendimos" -lanzado en 2015, 13 años después de su antecesor "5 de copas"- fue el primero tras su muerte y ratificó la esencia irreverente de la banda más allá de los cambios, el tiempo y las coyunturas.

Esta nueva puesta del cuarteto fue madurando con el tiempo: en un principio, había sido pensada en formato acústico, luego con algún acompañamiento orquestal, cuatro o cinco músicos, y finalmente, Alberto Mariani (director del Teatro Roma) ofreció la orquesta. "Era lo que queríamos hacer pero si no existe la posibilidad de que ofrezcan la orquesta armada y a disposición, es una locura", expresó Rossi.

- ¿Cómo es la dinámica de ensayos?
- Con la orquesta ensayamos los tres días anteriores al show pero con la banda ya venimos ensayando. Elegimos al director Gustavo Gómez Nardo y a los arregladores Agustín Della Croce y Leo Minig. Los dos tienen mucha experiencia en rocanrol y una formación clásica de tocar en el Colón, pero no son acartonados como los músicos de conservatorio que miran al rock con desprecio... Imaginate cómo miran el punk. Agustín entendió muy rápido que no queríamos que la banda se deforme, no vamos a tocar sentados con un violín y a capella, va a ser eléctrico y la sinfónica va a acompañar a la banda.

- Pero la orquesta pudo romper ese prejuicio con el punk...
- Les costó. Cuando lo ofrecieron fue fabuloso, pero después se prolongó el anuncio del show. Tuvimos que reunirnos con el delegado de la orquesta y lo primero que planteó fue que había escuchado 150 canciones, que no sé si tenemos (risas), y que no estaba de acuerdo con la postura de las letras. Hay algunas que nosotros dejamos de tocar hace tiempo como "La sangre de tu hermana", pero también mencionó "Anarquía en la escuela". Entonces le propusimos que primero vea la lista de temas que habíamos elegido y que después hablábamos. Y el único tema que rechazó fue "No te dejaré", que no habla absolutamente de nada. Nos pedía que le expliquemos qué habíamos querido decir con una frase o una parte de una canción. Otro punto fue la cuestión con la muerte y el suicidio, y uno de los que no podía faltar era "Metamorfosis adolescente", porque es uno de los dos temas Ricky compuso con mi hermano, Santiago, y para hacerlo sinfónico, por la melodía, era uno de los mejores.

- Dijiste que había letras con las que ya no comulgaban, ¿cuáles por ejemplo?
- En general las letras de Flema no tienen malas palabras, por ahí sí el mensaje. A esta altura ya no sé que es chocante. Está Maluma con "Felices los 4", al final son unos degenerados y yo me siento de los Parchis al lado. Hay temas que son recurrentes en la banda, hablar de la muerte es algo que está rondando cerca nuestro porque perdimos muchos amigos y familiares. Por ahí, el tema del suicidio tiene que ver con la parte nihilista de Ricky y no es un mensaje que me guste darle a los chicos, no quiero que piensen que eso está bien. En nuestro último disco ("No nos rendimos", 2015) hablamos de la muerte pero no del suicidio, porque esa parte era muy de Ricky y es algo que no queremos escribir en nuestra historia sin él.

- ¿Qué les hizo cambiar de parecer?
- No es lo mismo que a los 22 años, que pensás que la vida es ahora. Yo ya pasé la mitad de vida, me vuelvo más viejo y las cosas se toman de otra manera. Si Ricardo estuviera ahora acá, si hubiera superado esa etapa de depresión y no le hubiera agarrado una mala racha como le pasó, hubiera terminado de la misma forma o hubiera cambiado, pero no se puede seguir en conflicto siempre, lo resolvés de alguna manera, para bien o para mal.

- Entonces ¿cómo definen actualmente su identidad?
- Seguimos con la misma actitud rockera que tuvimos siempre. La prensa generalmente cuando habla de una banda identifica a uno y está bien que sea así, pero también hay otros músicos, y Ricky tenía una personalidad muy fuerte y particular pero no todos pensábamos así en Flema. Cuando decía que la banda era una mierda y que los músicos no sabían ni afinar, después venía al ensayo y tenía una discusión con nosotros. Generás tu personaje y los pelotudos somos nosotros que no sabemos afinar... y compusimos canciones. No queremos vivir de un personaje nosotros, queremos vivir de la música, somos una banda de punk rock, nos gusta tocar lo que nos gusta.

- En estos 30 años, Flema supo mantenerse al margen del circuito formal, ¿nunca lo pensaron como un proyecto más comercial?

- Cuando estábamos grabando el disco y escuché el "Álbum negro", de Metallica, pensé que nunca íbamos a poder tener ese sonido y eso que estábamos buscando los mejores instrumentos... La tecnología permitió que el producto sea de mejor calidad final pero que sea comercial tiene que ver con lo que puedas vender y no hay nadie que esté interesado en comprar Flema para que quisiéramos vendernos. Somos una banda que está fuera de ese esquema, no es una bandera de la independencia, es que nadie nos quiso comprar (risas). Nunca fuimos una banda masiva, somos una banda de culto.

- ¿Alguna vez se preguntaron qué hubiese pasado si alguien se interesaba?
- Tendríamos que haber sido otra banda porque tener un techo más alto sería hacer otro tipo de música, replantearnos el nombre, todo. Yo tenía una banda paralela de rock que me gustaba mucho, Barrabas, donde tocaba con mi hermano y Charly Mijangos, a quien vamos a homenajear en el teatro. Ese grupo hubiese podido llegar a otro nivel de reconocimiento pero si tenés una banda con características como las de Flema sabés a qué te atenés, se puede llenar Cemento y por ahí un Obras pero más que eso no. Yo no tengo problemas con la masividad pero lo que elegimos era para pocas personas.

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