MAR DEL PLATA

El Festival de Cine de Mar del Plata empezó con homenajes y presencias destacadas

El Festival Internacional de Cine de Mar del Plata empezó anoche a transitar su 32da. edición, que se extenderá hasta el domingo 26 con un nuevo director artístico y más de 300 películas, en una ceremonia que tuvo lugar en el Teatro Auditorium e incluyó invitados especiales, homenajes, la actuación de la banda municipal marplatense y la proyección del filme “Madame Hyde”, del crítico, actor y cineasta francés Serge Bozon.


Los franceses Claude Lelouch, Bozon y su actor Pierre Léon; el portugués Lois Patiño, las actrices Norma Aleandro, Érica Rivas, Carla Quevedo, Jazmín Stuart y Flavia Palmiero; cineastas como Ulises Rosell, Fernando Díaz, Demián Rugna y Rubén Guzmán, fueron algunos de los que recorrieron -sobre la alfombra roja y bajo una copiosa lluvia- los metros que separan la avenida Peralta Ramos del la sala Astor Piazzolla.

A pesar de haber sido sobria y sucinta, y de no haber podido contar con la presencia de Mirtha Legrand, cuyo automóvil pinchó una goma y quedó varado en la localidad de Chascomús, la ceremonia de apertura de esta nueva edición del festival marplatense contó con un homenaje a esta actriz y conductora, además de Tita Merello, Norma Aleandro y Graciela Borges, quien tampoco pudo estar debido a que se encuentra en pleno rodaje de “La quietud”, la nueva película de Pablo Trapero.

El acto inaugural, cuya conducción estuvo a cargo de Axel Kutchevasky, también rindió tributo con un video sobre su trayectoria al cineasta José Martínez Suárez, quien cumple diez años como presidente del certamen, y que al subir al escenario aseguró que todo este tiempo “fue muy importante en mi vida. Todo tiempo pasado fue mejor, pero este fue formidable”.

Muy aplaudido, Martínez Suárez se dirigió al público para pedirle que “cuiden al cine argentino y, especialmente, a nuestros maestros. Espero que los respeten y les aumenten el sueldo. Vamos para adelante, pero mirando para atrás para no cometer los mismos errores”, añadió en uno de los discursos más encendidos de la noche.

También tomaron la palabra el presidente del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), Ralph Haiek; el vicepresidente, Fernando Juan Lima, y el nuevo director artístico del festival, el estadounidense Peter Scarlet, quien afirmó que su pasión es que durante estas nueve jornadas cinematográficas “el público pueda ver muchas más películas de las que tenía planeadas”.

“Buscamos apuntalar algo que en la Argentina tenemos y es único: el talento audiovisual, uno de los pocos activos exportables que tenemos en el país y que buscamos que se vea en todo el mundo”, afirmó Haiek sobre el papel que el cine argentino juega -según su punto de vista- en esta nueva edición del certamen.

El presidente del Incaa destacó -además- el apartado Film.AR, “un mercado” según lo definió, que juntará a numerosos directores y productores del interior de la Argentina que presentarán sus proyectos a emisarios de más de 17 países “con el objetivo de hacer crecer a nuestras películas en el resto del mundo”.

La presencia del cineasta francés Claude Lelouch, uno de los invitados especiales del festival, a quien se le dedica una retrospectiva, no pasó desapercibida e incluso fue subrayada con un homenaje a su película “Un hombre y una mujer”, que ganó la Palma de Oro en Cannes en 1966 y que había sido estrenada en una de las primeras ediciones del Festival de Mar del Plata.

Ese tributo contó con la participación de la Banda Municipal marplatense, una orquesta que interpretó pasajes de la banda sonora original de la película, algunas de cuyas imágenes en blanco y negro -en las que se mostraba el reencuentro en una estación de trenes de la pareja protagonista- se desarrollaban simultáneamente sobre la pantalla.

Por último fue proyectada la película de apertura, “Madame Hyde”, que dirige Bozon y protagoniza la inoxidable Isabelle Huppert, como la maestra de ciencias de un colegio secundario francés despreciada y maltratada por sus alumnos, que un día de tormenta eléctrica sufre un accidente en su laboratorio desde el cual experimenta una sorprendente transformación que la hace más querida y respetada.

En este nuevo filme, el multifacético Serge Bozon, director, crítico de cine y actor, propone una reflexión sobre los conflictos de la educación pública y los modos de transmisión del conocimiento a través de una relectura de la novela de terror “El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde”, de Robert Louis Stevenson, pero en clave de comedia intelectual.

La película aborda el difícil oficio de ser mujer blanca, burguesa y maestra en una escuela secundaria de enseñanza pública en Francia con un estudiantado -en su mayoría- llegado de los suburbios de París, de origen árabe o africano, con escasas perspectivas de futuro y una enorme frustración y rebeldía.

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