LITERATURA

Almudena Grandes: "El derecho a olvidar es para los que han sabido, antes, recordar"

En "Los pacientes del doctor García" Almudena Grandes (Madrid, 1960) aborda la historia de dos hombres que, luego de la guerra civil española, se infiltran en un red que cobija a criminales de guerra nazi y les facilita su huida a la Argentina, configurando una novela atravesada por la identidad, la pérdida y la lucha por los ideales.


En esta novela, donde la ficción alterna con hechos históricos, y en la que no faltan el amor y el erotismo, el médico Guillermo García Medina, de familia republicana, conocerá a Manuel Arroyo Benítez, un diplomático a quien le salvará la vida y entre quienes nacerá una fuerte amistad.

Años más tarde, Arroyo Benítez reclutará al médico para infiltrarse, por decisión del gobierno republicano en el exilio, en la red de criminales nazis creada por Clara Stauffer, una española de padres alemanes, nazi y falangista, que vivió entre 1904 y 1984.
En esta ficción el objetivo de los espías será denunciar la complicidad del franquismo con los nazis, para que estos no sean juzgados por sus crímenes.

El libro, editado por Tusquets, "es una novela sobre la identidad y sobre supervivientes, porque me parece que no hay una hazaña más digna y más admirable que sobrevivir", dijo la autora.

- ¿Qué motivó este nuevo libro, el cuarto, sobre la guerra civil?
- El motor que me llevó a escribir la novela fue Clara Stauffer, a quien descubrí en el libro "La guarida del lobo" de un periodista español. Lo primero que me impresionó es que esta mujer había vivido en el número 14 de la calle Galileo, una calle muy céntrica del barrio Argüelles, que queda cerca de mi casa, y por la que he pasado millones de veces. Investigué sobre Clara y me fascinó porque es una mujer muy compleja, por todas las cosas que hizo en su vida: nació en Madrid, pero sus padres eran alemanes. Estuvo en Alemania, se hizo nazi y volvió a España y se convirtió en una deportista de elite, fundó la sección femenina de la falange, con Franco en el poder estuvo en la cúpula del Movimiento Nacional, y luego su papel como emisaria estaba en una situación ideal para hacer lo que hizo: montar esa red de protección y ayuda de exilio de los nazis. Lo que me interesó fue que aunque Clara trabajaba para criminales de guerra nazi, que es como trabajar para el mal, era una mujer completamente abnegada, que se sacrificaba enormemente por los suyos, que tenía sus puertas abiertas de par en par para cualquier refugiado que pudiera llegar. Tenía una relación casi maternal con ellos.

- Que haya sido una mujer la mentora de esa red y no un hombre, ¿provocó mas interés en usted para llevarla a la ficción?
- Que fuera mujer era sorprendente, fue la única mujer en la lista que los aliados presentaron al gobierno español sobre nazis que querían que se extraditara. Es verdad que en el mundo del Tercer Reich había muy pocas mujeres, porque el partido nazi no tenía un lugar donde pudieran militar las mujeres. Era interesante porque la convertía en alguien exótico, distinta de lo que se podía esperar, y me convenía porque me gustaba la cosa maternal, esa abnegación tan típicamente femenina al servicio de esa gente.

- ¿Por qué le interesó tanto la guerra civil y la posguerra para esta serie de novelas?

- Decidí escribir esta serie de novelas cuando me di cuenta de que había encontrado un filón. Los españoles vivimos sobre una mina de oro de historias increíbles de héroes, villanos, aventuras, red de nazis, invasiones militares que no se han contado hasta ahora. La historia de la resistencia antifranquista se ha contado muy poco, quizá porque durante la dictadura no se podía contar, y en la transición los españoles estaban tan ensimismados en su éxito, en ser tan modernos... En la versión de la democracia que se dio en la transición no encajaba bien el relato de todas estas personas que se habían jugado la vida durante 37 años. Y a mí me permite algo muy importante, porque a los resistentes antifranquistas el Estado español nunca le ha dado las gracias, y por lo menos yo les agradezco.

- ¿Por qué eligió para espías a personajes como el médico Guillermo García Medina y su amigo Manuel Arroyo Benítez, que no eran militantes republicanos?
- El hecho de que el tema de esta novela sea una iniciativa diplomática situaba la acción en la burguesía republicana. Es verdad que no son militantes, pero se arriesgan más que muchos militantes, y no son militantes por cómo les ha ido en la vida. Yo había escrito mucho de militantes, me parecía muy atractivo escribir sobre compañeros de viaje, que es una denominación que en la izquierda española tiene mucha tradición porque eran los que acompañaban pero no militaban.

- ¿Por qué para usted era importante dejar testimonio sobre la burguesía republicana?
- La burguesía republicana ha sido prácticamente exterminada del relato de la guerra. En España la imagen que se tiene de los republicanos es que pueden ser victimas o verdugos y siempre son oscuros, miserables, analfabetos y manipulados. Eso es tremendamente injusto, porque si hubo una clase social vinculada desde el principio a la República fue la burguesía republicana.

- Hay un tema muy presente en la novela que es el de la identidad, las pérdidas, el exilio.
- Esta es una novela sobre el fracaso, y además la sensación de fracaso se acentúa porque la trama es muy ambiciosa: mis personajes aspiran a infiltrarse en una red de nazis para contarle al mundo lo que está pasando en España. Cuando finalmente la actitud de los Aliados hace inútil su trabajo, la sensación de fracaso es más acentuada porque se caen desde más arriba y se hacen más daño. Pero creo que aparte de fracaso es una novela sobre la identidad y una novela sobre supervivientes, porque me parece que no hay una hazaña más digna y más admirable que sobrevivir.

- Otro tema muy presente en este tipo de novelas es que se busca reflexionar sobre la memoria...
- En contra de lo que opinan sus detractores -que en España hay muchos- la memoria no tiene que ver con el pasado, sino con el futuro, porque la memoria es el lugar donde podemos reflexionar y ver a quién nos queremos parecer, a quién no nos queremos parecer, en qué país queremos vivir y por qué. Creo que la memoria es una herramienta fundamental para construir el presente y el futuro. Una de las fuentes más importantes de las convulsiones por las que atraviesa mi país es lo mal que se resolvió el tema de la memoria porque no se optó por mirar hacia atrás. Está muy bien el derecho a olvidar, pero el derecho a olvidar es para los que han recordado.

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