TEATRO CERVANTES

Nicolás Varchausky recorre el imaginario territorial del lenguaje en "Timotéc-El hablante" en el Cervantes

El artista sonoro Nicolás Varchausky despliega en la conferencia performática "Timotéc-El hablante", un recorrido por el imaginario territorial del lenguaje y sus marcas de colonización sonoras a partir del caso de Blas Jaime, último hablante de la lengua chaná y entrega una investigación de enérgica belleza, que puede verse los martes a las 18 en el Teatro Cervantes.


"Timotéc-El hablante", creación que cierra el ciclo "Territorios en conflicto" curado por Gabriela Massuh y Carlos Gamerro explora las oscuridades del vínculo entre lengua y territorio como factor de poder.

"Conocí a Don Blas (83 años) quien vive en Paraná, por un atlas sobre lenguas en peligro de extinción de la Unesco, aunque en Argentina se refieren varias junto a las cantidades de hablantes, en el caso del chaná quedaba uno solo", precisa Varchausky, sobre la lengua ancestral cautiva por más de 200 años que sólo podía se transmitida por mujeres.

Narraciones orales, registros sonoros, dos parlantes, una mesa y ciertos elementos básicos de la naturaleza: Piedras, madera, ramitas y cañas construyen el entramado de la minuciosa conferencia performática a la que le quedan tres encuentros en la sala Luisa Vehil (mañana, el 21 y el 28)

En "Timotéc...", el rigor de la investigación realizada por Varchausky no confronta con la emoción de la propuesta: La precisión de los registros está al servicio de contar cómo la historia ese hablante obligado al monólogo puede resignificarse en otras geografías y contextos del país.

La mirada del lingüista José Pedro Viegas Barros generador junto con Jaime del diccionario "La lengua chaná, patrimonio cultural de Entre Ríos" se integra al discurso de forma orgánica para construir un tapiz sonoro-visual, con toques de humor.

El músico demarca un universo donde temas como el uso de acentos a modo de marcas de resistencia, los vocabularios de cautiverio o las apropiaciones del lenguaje de los conquistadores se vivencian desde una propuesta artística dotada de su propia plasticidad.
Varchausky intervino en el diseño musical de numerosas puestas y es cómplice frecuente del dramaturgo y director Rafael Spregelburd, quien aporta su voz en off (solemne) en la piel del lingüista Larrañaga, autor del "Compendio del idioma de la nación chaná", de 1923.

En estos días, el creador dictará el taller gratuito, Ergonomía vs. Performance, dentro del programa EscenaLab Rojas del Centro Cultural Ricardo Rojas, del miércoles 22 al sábado 25.

A continuación, el diálogo con el artista luego del estreno de "Timotéc...", donde trabaja junto a Miren Begoña Cortázar y Nicolás Mannara.

- ¿Cómo fue el proceso de construcción de la conferencia?
- Desde mi trabajo como compositor y artista sonoro, uno de mis intereses está relacionado con la dimensión musical de la palabra hablada y las tensiones entre sonido y sentido. Cuando me propusieron ser parte del ciclo se me ocurrió trasladar ese interés hasta una zona que no había explorado: la palabra hablada en lenguas originarias. Fue un proceso de un año.

- ¿Qué factor lo decidió a recorrer el universo de las lenguas originarias?
- Algo de la intimidad corporal que se juega en la sujeción a un idioma. Si se da dentro de un contexto voluntario de aprendizaje es una cosa, pero cuando alguien está forzado a incorporar una lengua por razones de subsistencia, implica no sólo verse obligado a vivir en un universo simbólico ajeno, sino que además conlleva una suerte de mutación de la propia fisiología para mimetizarse con el otro.

- ¿Se propuso investigar desde herramientas artísticas?

- Sí. Creo que el arte puede aportar una mirada diferente y al mismo tiempo producir conocimiento. La conferencia va y viene desde el caso de Don Blas pero abre sentido hacia otras ideas: cuando la perspectiva se genera a partir de lo artístico, produce relaciones vitales y sorprendentes, además la tarea estrictamente lingüística ya estaba hecha y muy bien.

- ¿Los "topónimos políticos" como "el corralito" o "la grieta" presentes en la propuesta integran esa apertura a otros conceptos?

- Sí. Me resultó interesante producir el vínculo entre esas expresiones junto a otra como "la zanja de Alsina", más el modo de circulación que cada una encierra. La "zanja" fue real, estuvo cavada sobre el territorio para separar a los hombres blancos de los indígenas y de repente parece pervivir en la idea de "la grieta", capaz también de separar sensibilidades y cosmovisiones. Ayuda a entender que la cuestión viene desde hace tiempo y nuestro imaginario político es particularmente rico.

- ¿Por qué decidió incluir a dos artistas de foley?
- : Su tarea consiste en manipular objetos para producir los sonidos en las películas: trabajan con el cordón causal del sonido. Por ejemplo, cuando uno escucha un río o o un avión en un filme, lo que hay es gente haciendo como si existieran esas entidades. Creo que es un recurso potente para introducir la dimensión performática, tanto desde lo sonoro como en lo corporal: el artista de foley interpreta, actúa situaciones en forma paralela a lo que uno está viendo en pantalla. Por eso resulta atractivo de ser revelado.

- El tema del "desembarco" europeo es otro punto del imaginario territorial del lenguaje

- Claro, insisto con la pregunta: '¿Qué desembarca junto a Gaboto?' La idea de la matriz colonial es prácticamente una de las más importantes que ocurren y sobreviven sutilmente -y no tanto- en el lenguaje y en nuestras acciones.

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