LITERATURA

Juan José Millás: "El inicio de una novela es como el comienzo de un naufragio"

El escritor español llegó a la Argentina para presentar "Mi verdadera historia", el relato en primera persona de un joven que decide terminar con su vida y al que un accidente, justo antes de cometer suicidio, le cambiará el destino.


"Yo escribo porque mi padre leía" fue la frase que escuchó el escritor español Juan José Millas y que lo impulsó como disparador para crear "Mi verdadera historia", el relato en primera persona de un joven que decide terminar con su vida y al que un accidente, justo antes de cometer suicidio, le cambiará el destino.

Millás llegó a la Argentina para participar de la entrega del XX Premio Clarín de Novela, y presentar este breve libro ilustrado. Y habló de la literatura que leen los jóvenes, debido a que este libro pertenece a la colección Biblioteca Furtiva, una suerte de biblioteca pensada como iniciadora de lecturas.

- ¿Cómo nació la idea de este libro?
- Partí de la frase "Yo escribo porque mi padre leía", que se completa páginas más adelante con "Del mismo modo que hubiese sido preso si mi padre hubiera sido funcionario de prisiones". Es la idea del hijo de alguien que lee libros, pero que no es capaz de leer la vida. Eso me atrajo muchísimo. Cuando uno escribe no pretende demostrar nada. Uno se pone a escribir porque hay una historia que lo obsesiona, y si uno se obsesiona es porque sabe que ahí hay un significado.

- Enonces hay cierta dosis de azar a la hora de decidirse por un tema y escribir...

- Escribir es una actividad muy misteriosa, no es como construir un puente donde tienes que tener calculada la resistencia de los materiales, cuánta gente puede pasar por él... Cuando escribimos, lo hacemos a ciegas guiados por el olfato. Suelo decir que cuando escribo una novela es una situación parecida a alguien que acabara de naufragar y no sabe en qué dirección nadar. El comienzo de una novela es como el comienzo de un naufragio.

- Pero sus naufragios fueron siempre positivos...

- Nunca me pasó de ahogarme. Quizás he tenido dificultades para sacar ciertos libros adelante, porque nunca sé qué va a pasar en la página siguiente y mucho menos en el capítulo siguiente. Jamas se cómo va a terminar una novela, así que he tenido momentos de enorme sufrimiento. La experiencia me dice que si sabes escuchar lo que has escrito, encuentras la solución, porque la solución siempre esta dentro de lo que has escrito.

- Es raro leerlo en una colección de literatura juvenil.

- Mi presentación comercial está aniñada porque las editoriales piensan que esta es la mejor manera: etiquetando, clasificando. A las editoriales les encanta encasillar y quizás no tengan más remedio. Estoy seguro y es algo que repito siempre: si un libro es bueno para una adolescente es bueno para un adulto. Tenemos el caso de las historias de Roald Dahl, a quien leemos con gusto y se lo leemos a nuestros hijos. O "El guardián entre el centeno", y el "El lazarillo de Tormes".

- ¿Es una clasificación reduccionista?
- Creo, sobre todo en el mundo hispano, que no se realizado un serio debate de qué debería ser una literatura juvenil, qué entendemos por eso. Me parece un desastre que un autor escriba desde la idea que tiene de lo que es un joven. Petrifican al joven y escriben para esa imagen. De hecho los mejores libros de la historia de la literatura que leyeron los jóvenes es porque se los han apropiado, no porque un autor lo haya pensado para ellos, como "Peter Pan" o "La isla del tesoro". No debería haber escritores especializados para jóvenes, aunque de vez en cuando alguien pueda escribir una novela apta para esas edades.

- ¿Cuál sería el marco ideal para una discusión así?
- En las editoriales, las universidades, las instituciones... Yo he participado porque es una asunto que estudié mucho. Asesoré una colección de literatura juvenil y luché mucho para que autores considerados para adultos se incorporen a los jóvenes.

- ¿La mención de dos títulos de Fiodor Dostoievski en su libro es una especie de guiño?
- Se puede leer como un guiño, pero lo que me interesó es que el niño ve a su padre leer todo el tiempo, como buen critico literario, y el chico se que da fascinado con los títulos que tiene entre sus manos.

- ¿Qué cuota de verdad le otorga a la ficción?
- No es tanto la cuota de verdad como de verosimilitud, de calidad de verdad, porque en la medida en que una ficción tiene calidad de verdad se convierte en representación de la misma. Leemos para comprender mejor a la realidad. La literatura es un modo de conocimiento de la realidad que no es mejor ni peor que el conocimiento racional, sino distinto. El primer conocimiento que tuvimos del mundo fue a través de los cuentos de la tradición oral, a través de la ficción, no de la ciencias. Aquellos seres que se reunían por las noches alrededor del fuego no contaban historias para pasar el rato, pasaban bien el rato porque eran buenas las historias donde transmitían información sobre la realidad en la que vivían, lo que iban a enfrentar al día siguiente. En ese sentido, la literatura no cumple una función distinta a la que cumplía en aquellas épocas remotas. Cuando uno lee, se ve, y cuando uno aprende a leer, aprende a leerse a sí mismo y a la realidad.