BUENOS AIRES

Con "Unidos por el cantar", Pedro y Pablo regresa tras 30 años de silencio discográfico

Luego de tres décadas de ausencia en los escenarios, el dúo que marcó a una generación con letras que se hacían eco de la situación social de la época graba nuevo disco sin perder su impronta.


Pedro y Pablo, el recordado dúo integrado por Miguel Cantilo y Jorge Durietz, editó “Unidos por el cantar”, un trabajo que marca su regreso, a 30 años de la grabación de “Corazón sudamericano”, su último disco de estudio, en un registro en donde los tradicionales arreglos vocales y la impronta letrística del grupo dicen presente, aunque con un renovado sonido latinoamericano que le permite un atinado anclaje en el presente.

Se trata de doce composiciones nuevas, que serán presentadas el viernes 3 de noviembre, a las 20, en el Centro Cultural Néstor Kirchner, ubicado en Sarmiento 151, de esta ciudad, en las que destacan los arreglos de vientos de Juan “Pollo” Raffo, las percusiones de Facundo Guevara y la producción del bajista Anael Cantilo, quienes aportaron nuevos aires al dúo, sin que pierda su identidad.

“Hay un hilo conductor que relaciona las diferentes épocas pero con arreglos más modernos y desafiantes”, explicó Cantilo, en tanto que Durietz remarcó que este trabajo “es una vuelta y un inicio” porque “sin temas nuevos, no tendría sentido el proyecto”.

En efecto, temas como “Soy latinoamericano”, “El Murujuy”, “Resistencia” y la simpática “Los nuevos viejos”, dialogan sin complejos con clásicos del dúo como “Yo vivo en esta ciudad”, “Asociación Modelos Argentinas”, “Marcha de la bronca”, “Catalina Bahía” o “¿Dónde va la gente cuando llueve?”, entre otras, a partir de letras en donde se combinan la profundidad, la protesta y el humor; los ritmos latinos y los arreglos vocales.

Surgido en 1968, el dúo se instaló en el incipiente rock argentino como una propuesta cercana al folk y a la canción de protesta a partir de sus discos “Yo vivo en esta ciudad” y “Conesa”, aunque avanzada la década del '70 sufrió la censura y el exilio, hasta su regreso en 1982 con “Contracrisis”.

Cantilo y Durietz analizaron este regreso al disco, el estilo que caracterizó al dúo y dieron su punto de vista sobre la actualidad musical.

- ¿Cómo se dio este regreso y cómo resultó el reencuentro en un estudio?
- Miguel Cantilo: Hemos estado unidos y desunidos alternativamente a lo largo del tiempo. Ahora se dio esta reunión a partir de que tenía una cierta cantidad de temas que me sonaban a Pedro y Pablo. Era algo más latino, más porteño por momentos, entonces me comuniqué con Jorge. Así empezó la idea y el desafío era hacerlo en un estudio porque, en los últimos años, grabamos conciertos pero no en un estudio. Así que lo hicimos y resultó bien.

- Jorge Durietz: A mí me encanta personalmente trabajar en los estudios, que es en donde más cómodo me siento, y las posibilidades tecnológicas de ahora hacen que se pierda muchos menos tiempo. Siempre es encantador volver a un estudio, en este caso con Miguel. La magia de la primera vez se mantiene.

- ¿Qué continuidades y qué elementos nuevos hay en este trabajo?

- MC: Hay un hilo conductor que relaciona las épocas diferentes de Pedro y Pablo y pasa por los ritmos continentales, el trabajo de guitarras casi de manera folclórica pero con cuerdas de metal. La novedad puede ser la inclusión de músicos que nos ayudaron con arreglos más modernos, más desafiantes que los que hacíamos en la vieja época, que eran bastante tradicionales. Acá el aporte es muy novedoso.

- A pesar de estas intervenciones, lograron mantener el estilo que caracteriza al dúo.

- MC: Eso es por la eficiencia de los músicos. Es gente muy versátil que no dudamos que le iban a dar el toque que queríamos.
- JD: Creo que nunca hemos logrado tanto con este disco la sangre latinoamericana.

- Una característica en Pedro y Pablo son los arreglos vocales. ¿Consideran que actualmente el rock argentino desatiende este tipo de trabajo?
JD: Son códigos distintos. Lo siento como una pérdida pero no estoy seguro si es porque soy de una generación que nació con eso o porque realmente a los chicos que hacen rock ahora no les interesa o no han escuchado cosas armónicas que les cause placer. Nosotros tuvimos el gusto de ser contemporáneos de Simon & Garfunkel, Los Beatles, Los Beach Boys, Los Bee Gees. El placer que nos causaban esas armonías creo que determinaron una forma media intuitiva de armonizar. Es una lástima.
MC: Yo creo que al argentino le cuesta cantar. Vos vas a Brasil y todos cantan, todos afinan. En la Argentina, el canto ha retrocedido y ha invadido más la tecnología aplicada a la música. Se canta menos en grupo.

- ¿Cómo abordaron las letras en esas nuevas composiciones para que las tradicionales temáticas suenen vigentes?
- MC: Como responsable de las letras puedo decir que son los temas fundamentales que afectan al hombre y no se modifican con el paso del tiempo. Son problemas irresueltos y siempre inquietan. Ese sueño de que iba a venir un cambio no se ha realizado, entonces vuelven a aparecer en la temática como una utopía. Pero también están los temas íntimos, afectivos, el amor a la música. Creo que es lo más rescatable de la vida porque si volvemos a los temas de los '70, vamos a transformarnos en protestones que siempre hablan de lo mismo. Es llover sobre mojado. La manera de abordarlos ahora es con un énfasis puesto en la confianza en que eso puede ir mejorando de a poco, a partir de la toma de conciencia.
- JD: En general, estoy de acuerdo con las ideas y descubrimientos que me da Miguel a través de sus letras. Soy un tipo al que le cuesta mucho prestar atención a las letras en las primeras escuchas. Me lleva la música. Tardo tiempo en entender pero me maravilla el laburo artesanal que él hace en las letras. Están muy trabajadas y cada palabra tiene su justo lugar y valor. A veces le critico que son muy largas pero es su estilo, no hay gente que haga letras así. Me saco el sombrero.

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