EL MUNDO EN UN LIBRO

Sergio Gaut: “Creo que la relatividad es el gran signo de la literatura”

Así lo dijo el prolífico escritor argentino de familia de origen judío. "Todo el mundo en un libro", se titula el nuevo proyecto de libro de cuentos, que reunirá las voces de escritores de todo el mundo. Además Sergio Gaut resaltó a Cesar Aira entre los escritores argentinos y dijo que para él la muerte del fiscal Nisman fue un "suicidio"


Sergio Gaut publicó su primer libro en 1985 de cuentos, "Cuerpos descartables", donde algunas ficciones de éste, ya habían sido publicadas en la revista Minotauro. "Náufrago de sí mismo", fue el relato seleccionado por Pablo Capanna para la antología "El cuento argentino de ciencia ficción". Años más tarde, su novela El juego del tiempo, fue finalista del Premio Minotauro 2005. Su segundo libro de cuentos, Espejo en fuga se publicó en 2009 y en 2011 el tercero llamado Vuelos.

Hasta el 2007 fue director literario del e-zine Axxón, Lugo retomó el proyecto Sinergia, que se encuentra en formato web.

Fundó y coordinó Comunidad CF y el Taller 7, aula virtual de escritura creativa. Luego, creó Planeta SF, un espacio multilingüe de encuentro para escritores, lectores y editores de ficción especulativa de todo el mundo. Coordina talleres de escritura personalizados en forma presencial y por Internet, para escritores que viven fuera de Buenos Aires. Sus cuentos han sido traducidos al inglés, francés, portugués, italiano, ruso, griego, búlgaro, japonés y árabe. Lidera el grupo Heliconia Literaria, destinado a manejar blogs de ficciones breves como Medio siglo, Minimalismos, Bificciones, Los cuentos del can Cerbero y Ráfagas, Parpadeos.

Ha formado parte de diversos debates entre escritores de ciencia ficción argentinos y hombres de ciencia, también realizó una conferencia en el marco de las I Jornadas Internacionales de Ciencia Ficción.

En abril del 2009 formó parte del panel de "Crónicas de La Frontera Difusa - Primer Encuentro entre Astronomía y Ciencia Ficción", realizado en La Plata y en octubre del mismo año. 

En 2016  inició la producción de antologías binacionales de ficción especulativa. "Espacio austral", formados por escritores chilenos y argentinos, y "Extremos", por mexicanos y argentinos. A fines de ese mismo año, preparó una antología de casi 200 microficciones de escritores de habla hispana y portuguesa del continente americano bajo el nombre de "Latinoamérica en Breve".

A principio de 2017 se publicó en Hungría una antología de escritores argentinos de ficción especulativa que fueron traducidos al idioma de ese país por un equipo de la revista Galaktika. En enero de este año ganó el premio del I Concurso de Relatos "Luna Literaria", y en febrero nuevamente su obra premiada fue "Buscando grano entre tanta paja (mental)" del libro Avatares de un escarabajo pelotero.

En diálogo con Carlos Alberto Garcia Lacamara, en "No es lo que parece" por Radio Plus - FM 96.7 de La Plata; Sergio Gaut habló de su nuevo libro "Todo el mundo en un libro", para el cual recibido textos de lugares impensados del mundo como Mongolia y entre otras cosas, dijo: "Muchos escritores que me dicen que son maravillosos a mí me parecen espantosos y leo gente que no la conoce nadie. Es muy relativo esto, la relatividad creo que es el gran signo de la literatura". Además resaltó como escritor argentino a Cesar Aira.

Por último como escritor judío se pronunció sobre el Caso Nisman y señaló que coincide con el periodista Víctor Hugo Morales y que parece que fue "un suicidio".

- Sergio Gaut es un laburante de la escritura, un peleador de las letras, de una cantidad de cuentos publicados en varias partes del mundo. Está con una iniciativa que se llama Todo el mundo en un libro, y se trata de que escritores de todo el mundo escriban en ese libro, ya ha recibido cuentos de los países de países de todos los continentes. Cuéntenos un poco de qué se trata todo esto.

- Segio Gaut: Es una caricia del alma para todos nosotros los que estamos involucrados en este proyecto, que en realidad es la continuación de otros proyectos que se concretaron previamente. El primero fue “Todo el país en un libro”. Yo hice hace unos cuatro o cinco años para el Instituto movilizador de fotos cooperativas, una antología que incluía trabajos de escritores de toda la Argentina sin exceptuar ninguna provincia. Había de todo, inclusive argentinos que viven en el exterior y extranjeros que viven en la Argentina. Luego hubo una continuación cuando hice “Latinoamérica en breve”, donde había escritores de todo el continente, sin excepción.

El paso siguiente es inevitable, hacer uno con escritores de todo el mundo.

Conseguí un editor en España que estaba muy interesado y entusiasmado tanto como yo (por suerte mucho más joven) y me dio pie para reunir trabajos. Ya desde hace cuatro meses los estoy reuniendo y ya hay casi mil textos que han llegado de los lugares que acabás de nombrar y otros más, algunos tan insólitos que son países que no nos suenan como Malaui o Botswana. Ha llegado un cuento de Nepal, por ejemplo y estoy trabajando sobre la traducción de un cuento de Mongolia.

Es muy estimulante, encontrarse que hay voces en todo el mundo pero lo más significativo es que uno no la suele tener en cuenta, o sea, ¿qué se escribe en Mongolia? ¿qué se escribe en Nigeria?, bueno, nos vamos a empezar a enterar por este libro.

-¿Son todos cuentos?

- Son todos cuentos de hasta 300 palabras. Cada cuento tiene que ocupar una página como máximo. No hay posibilidades de que un cuento pase a la página siguiente, sino que todos los cuentos tienen que tener una página. Esa es la consigna básica. Y tiene que referirse en mayor o menos medida a la problemática humana. Me interesa mucho, cuando en un libro se puede reunir voces de todo el planeta, que se toquen temas como la emigración, las guerras, la pobreza, el hambre, la niñez abandonada, los viejos “tirados por la ventana”, la mujer golpeada y lastimada por los femicidios como práctica habitual en muchísimos países… Estos temas son los prioritarios, pero siempre resueltos en 300 palabras.

Noto que Latinoamérica está desarrollado mucho más que en el resto del mundo, los escritores latinoamericanos, mexicanos, argentinos, chilenos tienen una gran facilidad para contar una historia en pocas palabras. Y se puede, se puede escribir cuando uno apela a la inteligencia del lector, a lo que el lector conoce, a lo que el lector está acostumbrado a manejar en su vida cotidiana, pedir esa complejidad para completar un texto en muy pocas palabras.

- De lo que ha recibido hasta ahora, más allá de lo insólito de los países, ¿con cuál se puede hacer una síntesis y decir que le pareció increíble?

- Hay cosas increíbles. Realmente lo mejor y eso lo puedo decir ahora, suele ser de Argentina y de México. Los escritores argentinos y mexicanos tienen una potencia para este tipo de resoluciones, pocas palabras que no veo en el resto del mundo.

Hay muchos cuentos de norteamericanos, ingleses, y de escritores muy experimentados que al estar más acostumbrados a escribir con más extensión, protestan mucho sobre el límite de 300 palabras.

Un cuento de Nigeria, que me llamó mucho la atención, sobre un soldado que tiene que matar a una mujer haciendo una guardia… Realmente estoy en pleno proceso de lectura, o sea, he preseleccionado una cantidad de material y lo he leído mal, ya que me han mandado cuentos en los idiomas más insólitos. Estamos traduciendo del árabe, del ruso, del finés. O sea que yo leo los cuentos mal en los idiomas que no domino, y los traductores me acercan las versiones más acabadas.

- O sea que esto es una gran torre de Babel…

- Totalmente. Mientras conversamos me acaba de escribir la traductora de finés mandándome un cuento traducido y pidiéndome más. Eso me está pasando constantemente, todos los días. El de Mongolia, por ejemplo, que es uno de los escritores más importante de su país, se ha tomado el tiempo de mandarme el cuento traducido, lo que debe ser para ellos encontrar un traductor de español en Mongolia y tomarse el trabajo de mandarme el cuento traducido, ya de por sí lo tengo que poner a ese hombre, aunque el cuento no sea una gran cosa. Hay también cierta flexibilidad en cuanto a los estándares de calidad que estamos acostumbrados porque sino no sería todo el mundo, sería mi barrio y la banda la cual yo me manejo permanentemente que son escritores probados de que yo sé cómo escriben y tengo material excelente de ellos. Pero voy a ser flexible justamente para que estén todos, ya hay más de 100 países que están garantizados.

- Usted ganó premios importantes como fue el premio Minotauro, ¿cómo se hace para mantener el nivel y la calidad de escritura que sea prolija y atractiva a la vez?

- Es complicado porque siempre es opinable. Yo acabo de ganar un concurso en España de una novela loquísima que calculo el 95% de los lectores van a rechazar, escribí para el otro 5% y ahí hablar objetivamente de la calidad de la novela es muy difícil. A mí me encantó escribirla, al editor que la premió y la publicó le encantó pero no sabemos cuánta gente puede llegar a decir que eso tiene un estándar alto y de calidad, porque es muy personal. Muchos escritores que me dicen que son maravillosos a mí me parecen espantosos y leo gente que no la conoce nadie. Es muy relativo esto, la relatividad creo que es el gran signo de la literatura.  

- Cuéntenos cómo se llama esa última novela y de qué trata…

- La última novela, esa que se publicó en España se llama Avatares de un escarabajo pelotero. Y es una suerte de continuación de la Metamorfosis de Kafka. El escarabajo no se muere en m novela, sigue vivo, se sigue transformando, sigue sufriendo y experimentando diferentes metamorfosis y vive una cantidad de situaciones muy absurdas con una cantidad de famosos personajes de la literatura y de la vida real, por ejemplo Karl Marx, Groucho Marx y el mismo Kafka.

Bueno, me deliré totalmente, me divierte mucho escribir ese tipo de cosas pero obviamente me refreno. Ahora estoy preparando un libro de cuentos para la misma editorial porque le gusta esa onda y he reunido todos mis cuentos más locos porque nos divierte a los dos, tanto al editor como a mí. Si me hago famoso o no a costa de ese libro, va a ser otro tema.

Publiqué también hace muy poco en Chile, una novela mucho más seria que es un experimento social sobre capitalismo y comunismo en clave ficcional que se llama Otro camino, y ahí si me puse más serio, fue un trabajo que me pareció muy interesante,  haciendo la inversión de los términos, es decir, en un mundo donde el comunismo es la forma normal, aparece el capitalismo como forma revolucionaria.

- Usted me dijo que prefería más escritores extranjeros, pero si tuviera que recomendarle a un pibe o a una piba que hizo su primera poesía o su primer intento de cuento… Yo creo en esta teoría, para hacer radio hay que escuchar radio, para escribir, hay que leer mucho…

- Comparto absolutamente lo de las lecturas. Lo que pasa es que el universo de la lectura en este momento, por ejemplo, uno entra en cualquier librería de cualquier ciudad y realmente se marea, es imposible elegir. Para mi cumpleaños me regalaron esas tarjetas para comprar libros, y sabés que tengo un problema grave, porque voy a la librería con la tarjeta y no voy a saber qué comprar, no voy a saber qué elegir. En la literatura argentina contemporánea hay muy poco lo que yo llamo “despelote”, hay mucha mirada sobre el editor para ver si me publican y puedo vender, y poca preocupación por escribir cosas desapegadas de ese condicionamiento. En general el único escritor que hoy yo respeto y leo es César Aira. Aira no está en el circuito de los escritores recomendados por Planeta y Clarín y es un escritor muy regular y muy desparejo pero muy interesante.

Los textos de los escritores que manejo para las antologías que hago, hay algunos muy interesantes como Daniel Frini, Néstor Darío Figueiras, Héctor Ranea, gente que me acompaña en estos proyectos desde hace bastante tiempo. Pero bueno, también hay muy buenos escritores en Uruguay como Pablo Dobrinin, en Chile como Jorge Baradit, en México como Gerardo Porcayo. O sea, hay una cantidad enorme de voces interesantes que obviamente no tienen el apoyo ni la difusión que merecerían. Los lectores deberían conocer para poder tener un panorama más exacto de lo que se escribe.
Desgraciadamente los medios hegemónicos manejan las cosas de otra manera y como pasa en la política, imponen los criterios y los gustos de ellos.

- Sobre Aira, honestamente, lo he regalado más de lo que lo he leído. En Ñ, creo que fue Juan Becerra, dijo que Aira era más que Borges…

- No sé si es más que Borges, yo veo que es un escritor pero que el gran mérito de Aira es que no se repite, no busca el gusto del público, no busca ganar dinero con la literatura. Ya eso de por sí, el poder crear con libertad, escribir lo que a uno le sale de adentro me parece un mérito para ponerlo en una buena posición.

A mí me gustaba mucho Abelardo Castillo, por ejemplo. Ma pareció que Castillo representaba una forma de escribir y válida de representarnos como nación, como país. Hay algunos cuentos de Castillo que me gustan mucho, y obviamente yo soy cortazariano. Que me digan que Borges es el más grande escritor que hubo en la Argentina me resulta discutible por lo menos. Yo me siento más identificado con Cortázar que con Borges, lo que no quiere decir que sea mejor.

- Créame que esa era una pregunta que le iba a hacer, bueno, ya me la contestó… Para ir cerrando, lo voy a joder. La culpa la tiene wikipedia, porque ahí dice que usted es de una familia de origen judío. Y hasta quizás algún día usted escriba algún cuento o alguna novela “muy loca”, le pregunto como hombre de las letras, ¿qué opinión tiene usted del Caso Nisman?

- Yo coincido absolutamente con Víctor Hugo Morales. ¿Está bien dicho?
Yo creo que con eso suficiente. Todo el aparato mediático trabaja para otra cosa, es obio, y yo sigo a Víctor Hugo en sus programas periodísticos y coincido con él que no tengo pruebas ni soy un juez, pero tiene todo el aspecto de un suicidio y también tiene un aspecto también de haber trabajado para Estados Unidos e Israel.