DANZA

"Giselle", una historia entre la inocencia y la pasión

La Compañía del Ballet Estable del Teatro Argentino ofrecerá el retorno de la obra, con música de Adolphe Adam y coreografía de Marius Petipa repuesta por Martín Miranda. Fotos de Daniel Darras.


El Ballet Estable del Teatro Argentino de La Plata, en el marco del 70º aniversario de la creación de la Compañía ofrecerá este fin de semana el retorno de “Giselle”, con música de Adolphe Adam y coreografía de Marius Petipa repuesta por Martín Miranda.

Considerada una obra maestra absoluta de la danza del Romanticismo, será representada por el Ballet Estable platense. Fue estrenada en 1841 en la Ópera de París constituyéndose en pieza pura y fundamental de la danza clásica, tanto por el tratamiento de los ideales románticos como por el empleo de la más refinada técnica teatral del siglo XIX.

Las funciones fueron inicialmente previstas al inicio de la temporada para el  4, 5, 6, 10, 11 y 12 de agosto, siempre con al apoyo musical de la Orquesta Estable del Argentino, conducida por Luis Belforte.

En las bambalinas del ensayo general, un esfuerzo conjunto de un gran número de artistas y artesanos que ponen toda su pasión en cada parte del proceso creativo: caminan presurosos, hablan entre ellos, sonríen multicolores polainas como un arcoiris de mariposas van de un lado al otro, entran a una sala, se dirigen hacia otra. Así es el transitar de las bailarinas y bailarines  por los pasillos del teatro. Por un altoparlante, finalmente se oye que comienza la clase de ballet.

Silenciosos y concentrados, se apoderan de cada espacio del salón y elevan sus brazos. Sus piernas esbeltas se elevan, oyen las últimas instrucciones, y continúan ensayando.

“Hoy tenemos el ensayo general dice Julieta Paul -quien encarnará a Gisselle- hicimos ya los ensayos de escena, de conjunto con la orquesta. Si bien uno conoce la parte técnica del ballet, siempre hay versiones distintas dependiendo del coreógrafo y además el personaje va evolucionando a medida que uno puede dejar de pensar en lo técnico e involucrarse más, que se logra a través de los años y la experiencia”.

Gisselle es un personaje muy dramático, una joven que lleva al extremo la pasión. “No es lo mismo representar a los veinte que a los treinta, dice Julieta, con los años uno tiene un caudal emotivo más fuerte para volcarle a este personaje, si bien es una historia muy antigua, es muy real y muy actual, porque a veces el amor puede llevar a lugares que rozan la locura”.

Martín Miranda, repositor, ensayista y maestro de clases, habla con una bailarina, le da una indicación, le muestra un movimiento, y comenta: “Estamos muy felices con la compañía en óptimo estado, y ya deseosos de que esté el público del otro lado. Esta obra se repone en cartel, ya que la hicimos el año pasado, ahora estuvimos ensayando más de un mes, porque el cuerpo de baile lo tiene en su memoria en su registro emocional y corporal. Vivo los estrenos con mucha emoción por la carga que tiene esta pieza, y los logros que hemos tenido con esta compañía son superlativos porque logramos transmitir la esencia de esta obra, que muestra en el devenir las emociones en estado puro”.

Frente a los espejos, los protagonistas van adquiriendo al personaje que darán vida, gracias al trabajo incansable del equipo de peluquería y maquillaje que dirige Gustavo Macedo. “Nosotros arrancamos nuestro trabajo tres horas antes de la función, este ballet de característica romántico lleva un peinado especial que se llama ‘bandó’ y un maquillaje muy sutil que está a cargo de grupo de maquilladoras, luego entre acto y acto las peluqueras están en bambalinas a la espera de hacer los cambios de peinados o tocados que se necesiten”.

En el taller se hacen trabajos y ornamentaciones siguiendo las antiguas técnicas de confección. Se arman pelucas y barbas. Macedo cuenta que es un trabajo que requiere mucha paciencia, lo cual puede notarse en los miles de fibras que se tejen de a una.

Se oyen risas, un mate caliente cruza la sala. María mira atentamente a unos bailarines que retiran pares de botas de color marrón. De pronto entra ya caracterizado el padre de la princesa...y se lleva unas majestuosas botas de caña alta. María Lorenti habla tímidamente, pero con una sonrisa franca que retumba en el taller ha sido la jefa de zapatearía por más de treinta años en el teatro.

Al tratarse de una reposición de obra, lo que se ha hecho es una restauración de los calzados. Pero nuevos, para Gisselle se han dejado a punto 50 pares de zapatos. Gran parte son botas realizadas de cuero en horma de media punta, calzados Luis XV y las media punta y punta.

Pareciera que fuese un maniquí, no se mueve, no parpadea, se encuentra sentado frente al espejo de la sala de maquillaje y peluquería, le colocan la peluca, le dan los últimos retoque al maquillaje, se para y se pone a conversar con otro compañero.

Lucas es actor y dentro del ballet participa como figurante. Comenta que muchas obras tienen actores  que participan de los cuadros que requieren muchos personajes y donde no todos son bailarines: “Es una obra muy bella, con un gran cuerpo de artistas en escena y todos damos lo mejor para que el público disfrute de esta magnífica puesta”.

La orquesta comienza a sonar, las luces se encienden y se corre el telón para ofrecer una obra que muestra la fuerza y la pasión que todos los que son parte del Teatro Argentino de La Plata le brindan al arte.