Solidaridad

C.R.E.C.E.N: Un comedor que surgió en el 2001 para paliar la situación económica y sigue ayudando en pandemia

Por Agustina Berardozzi (@agusberardozzi_) exclusivo para Diario Platense.- Asisten a más de cien familias en la zona del Cemetencio de La Plata y además de en la sede realizan actividades de apoyo educativo en la sede del club Chacarita Platense.


El Centro Recreativo y Cultural C.R.E.C.E.N  está ubicado en la ciudad de La Plata, en el barrio Cementerio al final del casco urbano,  en 71 y 31. Primero empezó como un espacio donde le daban la merienda a los chicos y chicas del barrio, y ahora se transformó en un lugar social y cultural que apoya y da contención a las familias.

Una de sus fundadoras, María Eva de Rose habló con Diario Platense, contó cómo fue el surgimiento de este espacio y dijo: “en un momento éramos 15 chicos merendando en el comedor de mi casa, yo y mis hermanos, más todos los del barrio. Y eso se repetía todos los días”. Actualmente asisten más de 100 familias y han hecho lazos con distintos comedores y centros, entre ellos el club Chacarita Platense, donde realizan la mayor parte de las actividades. “Hoy las que se encargan de cocinar y hacer todas las actividades son esas nenas que arrancaron merendando ahí”, contó.

 - ¿Eva, cuándo y por qué nació este lugar?

- El comedor surgió en el 2001 para paliar la situación económica de ese momento. La casa la compró mi mamá. En principio era para que se vengan a vivir mis abuelos que viven en Ensenada, pero no hubo forma de sacarlos de su barrio así que había quedado deshabitada, no se usaba. Y nos empezamos a  encontrar en una situación donde en vez de ser 6 hermanos tomando la merienda, mi mamá le daba a 8 chicos más. En un momento éramos 15 merendando en el comedor de mi casa, los de ella más todos los del barrio.Y eso se repetía todos los días.

Con esa iniciativa surgió el comedor. Nos juntamos todos los vecinos y empezamos a dar la merienda. Arrancamos con 25 chicos y hoy son más de 100 familias las que asisten al comedor. De hecho, hoy las que se encargan de cocinar y hacer todas las actividades son esas nenas que arrancaron merendando ahí. Las mamás eran las que venían a cocinar.. Después de eso se empezó a complicar el tema del espacio físico. Si bien es grande la casa, no deja de ser una casa. El lugar no dio para más y lo que se empezó a hacer, fue repartir viandas. Venían a buscar las viandas y se las llevaban a su casa, para comer con sus familias.

Primero por el espacio se hizo eso, y después porque nosotros consideramos que las familias merecen comer en sus casas, en sus hogares, todos juntos. Que seas pobre y tengas que ir a pedir la comida no significa que no puedas comer con tu familia sentado disfrutando. Entonces se empezó a repartir mercadería y cada uno se cocinaba en el comedor, porque muchos tenían problemas con el gas, por lo tanto la comida se cocinaba ahí y se llevaba.

- ¿Por qué además de ser un comedor, es un centro recreativo y cultural?

- Nosotros le decimos comedor pero en realidad su nombre es CRECEN: Centro Recreativo y Cultural Entre Nosotros. Entre vecinos vendría a ser.

Después del 2002/2003 también empezó a ser un Centro de Formación. La gente se venía a preparar. Se alfabetizó a esas madres que venían a cocinar porque habían dejado la escuela muy jóvenes. La mayoría de las chicas que estaban en el comedor, venían de Chaco. Era un grupo de gente que se había asentado en las vías, cerca de donde estaba el comedor. Eran varias familias en la misma situación, que habían venido desde muy jóvenes, y por eso no habían podido terminar los estudios. Algunas no sabían ni leer ni escribir. Así que se alfabetizaron y después se les ofreció la Escuela de Oficios.

En un momento tuvimos convenio con la Universidad Nacional de La Plata donde se les ofrecían distintos oficios para aprender: peluquería, electricista, gasista, curso de manipulación de alimentos, el de comedores escolares y el de repostera artesanal. Eso se dio desde el 2003 más o menos, hasta el 2015 que todo eso se volvió a cortar. Lamentablemente, cambió la gestión y eso dejó de existir. Dejamos de recibir el subsidio que recibimos de Desarrollo y ahí se complicó. Igual se siguió sosteniendo el servicio de comedor, porque la gente volvió a venir en busca de comida.

Habíamos logrado que la gente no necesite buscar comida, sino que solo venga a apropiarse del espacio. Esto se cortó en el 2015 cuando la otra gestión empezó a ir para atrás de vuelta. Se sumó más gente para comer. Era la necesidad básica que surgió de vuelta. Los chicos hasta el 2015 más o menos venían a hacer apoyo escolar. Se conectaban desde otro lago con el espacio. 

- ¿De qué manera funciona CRECEN actualmente?

- Nosotros seguimos sosteniendo y entregando las viandas. Hasta este año que volvimos a empezar a hacer lo de la Personería Jurídica de nuevo, y se empezó a destrabar un poco los papeles en el Ministerio de Desarrollo. Actualmente está mi hermana a cargo del comedor, Paula. Ella milita en el Movimiento Evita y se tejieron varias redes con comedores de Abasto.

Ahora comenzamos actividades en el club Chacarita Platense, que está cerquita. Estamos trabajando más dentro del club por una cuestión física de espacio y de seguridad. Si bien las instalaciones del comedor están buenas, y está bien, está medio deteriorado. Con el tema de la pandemia, se nos permite hacer el apoyo escolar en la cancha de básquet, que es una cancha grande, más espaciada. Los chicos pueden venir tranquilos.

Hacemos apoyo escolar, en el verano funcionó la colonia de verano y también se hace la olla popular. Los viernes hemos hecho cine. Aprovechamos que yo tenía Netflix y otra compañera Amazon y pusimos para que al menos una vez a la semana, los chicos disfruten de alguna película que esté de estreno. Venían un montón de chicos a mirarla. El último cine que hicimos vinieron 120. Se les daba pochoclos y se les hacía chocolatada. De esa manera los chicos no están en la calle y están adentro contenidos, con gente que los atiende y haciendo una actividad que les gusta. Apropiarse del barrio es todo un tema. Que sean ellos los protagonistas de eso, está muy bueno

- ¿Cómo podemos ayudar a este espacio? ¿Qué cosas necesitan?

Cómo necesitar, necesitamos un montón de cosas. Desde el alimento de la olla popular, hasta talleres, recursos para esos talleres. Por ejemplo, los chicos ahora tienen los que se llama “La hora libre”, que van dos profes de plástica y juegan con ellos, pasan la tarde juntos. Los recursos son los que tenemos. Se comparte y se hace lo que se puede, con lo que hay. Así que cualquier vínculo, cualquier recurso, es bienvenido.

Por otra parte estamos reacondicionando el club, porque es viejo y se arregla con lo que los vecinos aportan. Así que también necesitamos pintura, membrana para el techo para que las aulas de arriba no se lluevan, hasta libros para armar la biblioteca popular en una de las aulas.

- ¿Qué objetivos tienen para más adelante y cómo van a seguir trabajando?

- Por ahora la idea es aprovechar los espacios para que los chicos se capaciten y estén contenidos, y no pasen tiempo en la calle que es el mayor problema.

También estamos trabajando en un proyecto para capacitar a padres y madres, en un acompañamiento de las adolescencias y la niñez.  A veces pasa con que nos encontramos con situaciones de violencia que los chicos viven, pero que las tienen tan naturalizadas que es difícil desarraigar eso. Entonces se capacita a las familias para que eso no se siga transfiriendo ni se siga naturalizando.

Contacto para ayuda solidaria

Para colaboración y donaciones comunicarse con Paula (2215455136) o María Eva de Rose (2215676624).