Arte a beneficio

Entre el Descarte y el Rescate: un proyecto artístico para rescatar “el alma del piano”

Por Fernanda Quiss.-  Un grupo de artistas plásticos platenses se propuso intervenir pianos del Conservatorio Gilardo Gilardi que habían sufrido profundos daños tras la inundación del 2 de abril de 2013.


Gustavo Alfredo Larsen y Susana Lombardo son los Artistas Plásticos que organizaron la muestra y subasta a beneficio del Conservatorio Gilardo Gilardi, que se esta llevando a cabo en la Sala 4 del Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano (MACLA, situado en el Pasaje Dardo Rocha).
Bajo el nombre “Ensambles, afinaciones, montajes, renacimientos, afinidades”, la muestra se puede visitar hasta el 28 de diciembre inclusive y su entrada es gratuita.
Gustavo nos contó algunos detalles de cómo surgió este proyecto artístico que intenta no sólo ayudar a una institución emblemática como lo es el Conservatorio, sino también, rescatar la música y la cultura de las huellas de la tragedia acontecida el 2 de abril del año pasado.


DP:¿Como nació la idea de la muestra? 

GL: Este proyecto “Entre el Descarte y el Rescate” surge por la invitación del Director y Profesor del Conservatorio de Música “Gilardo Gilardi” de La Plata, Gerardo Guzmán, para realizar una intervención en los pianos inutilizados por la inundación del 2 de abril del 2013. La muestra forma parte del proyecto y es en cierta forma la conclusión lógica del mismo.


DP: ¿Como contactaron a los diferentes artistas?

GL: La mayoría de los artistas son amigos y conocidos nuestros, pero también se fue haciendo una cadena, donde uno recomendaba a otro. En el caso de la muestra Lluvia de sonidos fue una convocatoria abierta, que lanzamos por medios digitales, y se anotaba quien tenía interés, no realizamos selección sino que aceptamos a los primeros 88 que se inscribieron. A muchos de los artistas no los conocíamos.


DP: ¿Cómo fue la organización del evento y el vínculo construido con el Conservatorio Gilardo Gilardi? 

GL: Junto con Susana Lombardo, amiga y colega en el mundo de las artes plásticas, hemos asumido el rol de organizadores, contactando a los artistas, estableciendo y acordando las pautas de participación en cada una de las acciones, seleccionando las piezas del piano para reparar, coordinando con distintas instituciones como museos, prensa, y establecimientos educativos. Fue un año de intensa actividad, en el Conservatorio donde las autoridades nos prestaron un espacio, frente a la computadora estableciendo nexos de todo tipo y en los diferentes espacios donde realizamos acciones.


DP: ¿Como se conforma el equipo de colaboradores?

GL: Nombrar a todos los que colaboraron sería hacer una lista extensísima. No podemos dejar de mencionar a las autoridades del Conservatorio de Música y del Museo de Arte y Memoria y del MACLA. Los diseñadores Sebastián Wenger y José Grosso que hicieron lo referente a comunicación gráfica. Cada uno de los 128 artistas plásticos que realizaron obras con piezas del piano. Alejandro Carozzi quien realizó un interesante video de la performance. Un importante grupo de fotógrafos que siguieron todo el desarrollo del proyecto, documentando lo realizado. Los músicos, danzarines, periodistas, ceramistas, amigos/as que acompañaron participando en cuestiones de todo tipo.


DP: ¿Que otras actividades formaron parte de “Entre el Descarte y el Rescate?

GL: Junto con Susana  emprendimos este camino desde el arte con la primera fase del proyecto Entre el descarte y el rescate, que  denominamos: Búsqueda del alma del piano. Realizamos una performance el día 27 de marzo de este año, que consistió en desarmar uno de los 10 pianos destruidos, que estaban en el subsuelo del Conservatorio, con el acompañamiento de músicos. El sentido de las acciones realizadas era clasificar las piezas que separábamos entre aquellas que rescatábamos pensando que podían contener el alma del piano y otras que descartábamos por su estado ruinoso.


DP¿Y en la segunda fase que acciones pudieron realizar?

GL: La 2da fase fue Transformaciones poéticas en el parque, donde enterramos y quemamos las partes inservibles del piano junto a profesores de música, danza y artistas invitados. A su vez entregamos las piezas rescatadas a 128 artistas para que las transformaran en obras de arte. 88 de ellos recibieron una tecla o parte del mecanismo interno en una caja de cartón alargada y la obra resultante debía poder transportarse dentro de esa misma caja. Otros 40 artistas recibieron un cajón de madera conteniendo varias partes del piano, con la condición de que realizaran una obra con todo ese material sin excederse de un tamaño pautado. En ambos casos no había condicionamientos temáticos, la principal condición era el uso y transformación de los elementos rescatados. 


DP: ¿Esos trabajos fueron presentados en el Museo de arte y Memoria?

GL: Así es, en octubre organizamos la muestra Lluvia de sonidos en el Museo de Arte y Memoria de La Plata, donde se expusieron el grupo de 88 obras realizadas por los primeros artistas que oportunamente se habían inscripto a través de una convocatoria abierta. En la muestra, la museóloga Elvira Pereyra, realizó un diseño expositivo acorde con la temática, conformando en las salas, con obras y cajas intervenidas, una lluvia de formas y colores. Se proyectaron videos y fotografías que documentaban gráficamente las fases previas del proyecto. Las obras fueron intercambiadas entre los artistas a través de un sorteo, que se llevó a cabo el último día de la muestra, momento donde también se desmontaron los trabajos para entregárselos a cada participante. Es necesario aclarar que todas estas actividades, si bien cuentan con el apoyo e instituciones e individuos, se realiza en forma totalmente gratuita. Recientemente el proyecto en su totalidad ha sido declarado de interés por el concejo Deliberante de la ciudad y por la Honorable Cámara de Senadores.


DP: ¿Como fue el evento del remate del día 12? ¿Las expectativas que tenían pudieron ser colmadas?

GL: La subasta se desarrolló perfectamente, gracias a la experiencia de Gustavo Gonik y Walter Nazabal. La afluencia de público no fue la esperada y las ventas extremadamente flojas. La Plata es una ciudad donde el mercado artístico casi no existe, y es necesario realizar un trabajo continuado en el tiempo para revertir esa situación.