"Si los números no bajan va a haber que ir a una cuarentena mucho más dura"

Comienza una semana clave en la que el Gobierno definirá qué hará con la cuarentena en el AMBA

A días del 16 de agosto, fecha en que termina la novena prórroga del aislamiento "social, preventivo y obligatorio", el Gobierno se debate entre continuar con la flexibilización paulatina o volver a endurecer las medidas.


Durante las últimas semanas se registró un récord de contagios de COVID-19 pese a que el Gobierno nacional impuso nuevas restricciones y que en la Ciudad de Buenos Aires no continuó con su cronograma de apertura de nuevos comercios o rubros. Es en este contexto es que el Ejecutivo nacional junto con CABA y la Provincia de Buenos Aires deben decidir qué harán con la cuarentena en el AMBA después del 16 de agosto.

Alberto Fernández anunció que se volvían a prohibir las reuniones sociales en las provincias que tenían habilitados los encuentros. La medida se formalizó el 2 de agosto, a través del DNU 641/2020 posteriormente publicada en el Boletín Oficial. La decisión despertó polémica debido a que algunas regiones del país ya tenían habilitadas las salidas y estaban en faces de la cuarentena más adelantadas que la que tiene el AMBA y tuvieron que dar marcha atrás.

El domingo 9 de agosto, a última hora, el total de infectados en el país ascendió a 246.499 y las víctimas fatales a 4.606, según informó el Ministerio de Salud de la Nación.

En la última conferencia de prensa, el presidente Alberto Fernández anunció la continuidad del aislamiento “social, preventivo y obligatorio” en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) hasta el 16 de agosto. “En los últimos quince días todos nos relajamos porque creíamos que la enfermedad estaba contenida y estamos muy lejos de que esté contenida”, sostuvo el mandatario desde la Residencia de Olivos, quien prorrogó por novena vez la extensión de la cuarentena, que rige desde el 20 de marzo.

A días del 16 de agosto, fecha hasta la que rige el aislamiento “social, preventivo y obligatorio”, el Gobierno se debate entre continuar con la flexibilización paulatina o volver a endurecer las medidas. La diferencia de casos coronavirus, así como también de la ocupación de camas de terapia intensiva, entre la ciudad y la provincia marcaría el norte de los funcionarios.

Mientras que en las últimas 24 horas la ciudad confirmó 873 casos; la provincia sumó 2.904. De ahí que la Ciudad esté proyectando más aperturas y evaluando presentar un cronograma al Gobierno para continuar con la flexibilización paulatina. La idea sería habilitar mesas exteriores en bares y restaurantes y el retorno de deportes individuales como golf o el tenis.

Durante la última conferencia de prensa, el Gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se mostró más duro y aseguró que en caso de subir los contagios, no durará en hacer más estrictas las medidas de control en la provincia de Buenos Aires.

“Sepan que si los números no bajan, va a haber que ir a una cuarentena mucho más dura”, sostuvo Kicillof y ratificó a los bonaerenses la importancia del aislamiento social y obligatorio.

De acuerdo con la información aportada por el último parte epidemiológico, actualmente, un total de 1.565 personas cursan la enfermedad en unidades de terapia intensiva en todo el país. La ocupación de camas de cuidados intensivos, más allá de la dolencia que explique la internación del paciente, a nivel nacional promedia el 56.8%, mientras que en el AMBA llega al 66.7%.

Sin embargo, la provincia estaría más comprometida que la Ciudad. Fuentes de la cartera sanitaria bonaerense confirmaron que se utilizarán camas de terapia intensiva pediátrica para adultos graves con COVID-19. En referencia a al tema, el viceministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, reconoció que “en pocos días van a empezar a faltar camas” y sostuvo que “es un momento muy complicado”. Además, admitió la vulnerabilidad del sistema sanitario de la provincia de Buenos Aires. “Estamos en un momento muy complicado. Hace mucho que venimos logrando que la velocidad de ascenso de los casos no sea vertiginosa, pero tampoco logramos nunca que deje de subir”, reconoció el funcionario en declaraciones a radio La Red.

Kreplak explicó que en algunos municipios de la provincia de Buenos Aires “hay poca capacidad de camas y una gran afluencia de pacientes contagiados” y señaló que es necesario “reducir la vinculación de las personas para reducir los contagios y gestionar el sistema de salud lo mejor posible, sabiendo que estamos en una situación donde van a empezar a faltar camas en pocos días”.

El Ministro de Salud de la Nación se refirió al aumento en el número de casos. “Creo que hay circulación comunitaria en una enorme cantidad de población. Además, pasamos de hacer 2.000 testeos a estar haciendo, ahora, 16.000 por día, con lo cual naturalmente se expande la posibilidad de que haya más casos. Y, por último, al ampliar la forma en que se diagnostica, o que se considera a una persona que tiene el virus, claramente también vamos a ampliar el número”, expuso Ginés González García.

Hacia el final de reportaje, el titular de la cartera sanitaria nacional agregó que, siendo optimista, podría asegurar que la vacuna contra el COVID-19 estará el año que viene. “Esto todavía no terminó. Para que podamos seguir teniendo menos consecuencias, sobre todo mortales, tenemos que cumplir con la responsabilidad personal de cada uno. Volvimos a los asados, a las mateadas, a los encuentros masivos, y eso es un mecanismo que está demostrado que es brutal en la expansión de la circulación y por lo tanto en la cantidad de enfermos”, sostuvo.

Habrá que ver si la Ciudad y Provincia se siguen manejando en “bloque” o comienzan a tomar rumbos distintos en cuanto a la flexibilización. (infobae)