AMBA

Coronavirus: ¿pasó lo peor para los barrios populares?

Mientras el AMBA se acerca al pico, la curva en los barrios populares se amesetó tras la explosión de casos a principios de mayo. Pero, ¿puede haber un rebrote que complique, aún más, la situación de los más vulnerables?
Por Nicolás Geuna


Los primeros días de mayo trajeron la preocupación que generaban los contagios producidos en barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires y del Conurbano bonaerense y obligaron a los gobiernos municipales, provinciales y de la Nación a coordinar programas para evitar un colapso sanitario. 

Así fue como en la Villa 31 de Retiro comenzó a funcionar el Plan Detectar, un cambio de estrategia de parte de los gobiernos con el objetivo de evitar una mayor dispersión del virus, que para entonces ya circulaba. 

Tanto desde el gobierno porteño como desde el bonaerense coinciden que el programa Detectar y la búsqueda activa de los casos fue "fundamental" para amesetar la curva y que por estos días en los que el sistema sanitario comienza a estresarse ya no haya brotes activos, aunque sí casos como en todos lados.

La provincia de Buenos Aires registra en estos momentos alrededor del 17% de sus casos positivos en los barrios populares y en descenso. En la Ciudad de Buenos Aires los casos nuevos se ubican en un número similar a las altas. 

"Los resultados de la estrategia nos dejan conforme con las decisiones que tomamos en los barrios populares para enfrentar al COVID", aseguran desde el ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad de Buenos Aires. 

A pesar de los presagios más pesimistas, la situación en las villas de la Ciudad y el Conurbano no se descontroló y el comportamiento de la ciudadanía acompañó las decisiones gubernamentales: "Fue fundamental poder trabajar diariamente de manera articulada con las organizaciones sociales, la iglesia y con los referentes barriales para que las decisiones sean fruto de un trabajo entre todos", agregaron desde la cartera que conduce María Migliore.

En la provincia de Buenos Aires, el cierre de Villa Azul, barrio que forma parte de Quilmes y Avellaneda, significó un desafío para el combate a la pandemia. Noelia Lopez, directora de Saldu Comunitaria del ministerio de Salud bonaerense consideró como "visagra" el trabajo realizado allí.

"Villa Azul fue una situación visagra. Los vecinos venían manifestando una situación de vulnerabilidad" frente al virus, explicó y aseguró que a partir del trabajo realizado "la misma gente del barrio se sumó a colaborar".

Ayelén López, directora de Juventudes del ministerio de Desarrollo Humano de la provincia de Buenos Aires destacó el trabajo realizado en Villa Azul en materia alimentaria, medicamentos y de trámites, entre otros asuntos, para complementar el cierre del barrio. 

"El factor fundamental fue la relación entre el comportamiento ciudadano y la actuación del Estado. La generación de conciencia y las herramientas de asistencia", explicó.

A pesar de los buenos resultados obtenidos hasta ahora, desde la Villa 31 recuerdan que el virus se esparció con mayor velocidad por la falta de agua que sufrieron durante 12 días. 

"Falleció gente muy importante del barrio, que ayudaba muchísimo", remarca Victoria, referente del comedor Gustavo Cortiñas. Además, alerta por las posibles consecuencias de un rebrote, ya que con las nuevas aperturas anunciadas el 17 de julio aumentó la circulación.

En ese marco, Victoria destacó las dificultades de los habitantes del barrio para dejar sus casas y aislarse en hoteles: "Está la duda de cómo te van a atender, de dejar a tu familia"

Ante esta situación pero del otro lado de la General Paz, Axel Kicillof lanzó el programa Acompañar, que otorga un subsidio de $500 por día a quienes se aislen en centros sanitarios de la provincia.


¿Hay posibilidades de que un rebrote vuelva a castigar a los barrios más postergados del AMBA? 

En la Ciudad de Buenos Aires el estudio con testeos sereológicos realizados en el Barrio 31 arrojó que un 53% de las personas cursaron la enfermedad. Ese dato que indica que por cada PCR positivo que se registraba, otras 9 personas estaban contagiadas. 

Un estudio similar fue realizado en Villa Azul y mostró que el 15% de los habitantes del barrio generó los anticuerpos  En el ministerio de Salud bonaerense analizan este dato como una "muy buena estrategia para contener el virus", aunque todavía hay mucha gente expuesta a tener el virus. 

Es en ese marco en el que no soló continuarán los trabajos de búsqueda activa de casos sino que la última semana el gobernador Axel Kicillof anunció un incentivo de $500 por día para las personas que decidan aislarse en los centros sanitarios de la provincia. 

De esa manera buscan lograr un mayor éxito en el aislamiento de los casos, aunque explicaron que una situación extrema como la de Villa Azul, donde el barrio fue cerrado, puede suceder mediante el análisis de un grupo de indicadores como: movilidad de gente; porcentaje de positividad; días de duplicación, índices de vulnerabilidad.

Desde la Ciudad de Buenos Aires destacaron que el plan utilizado en el Barrio 31 se extrapoló al resto de los barrios y continúa funcionando, pero que "el aprendizaje es todos los días, siempre nos vamos a ir adaptando".

Desde adentro de la Villa 31 Victoria alerta por la mayor circulación de gente y pide mayor concientización en campañas públicas y televisivas: "Somos más vulnerablas, no hay agua, sistema cloacal", comentó en diálogo con este portal.

Mientras el AMBA camina por un estrecho sendero que de un lado tiene una salida ordenada de la pandemia pero con una brutal crisis económica y del otro un colapso sanitario que agravaría la delicada situación actual, los barrios populares se corrieron -y fueron corridos- del centro de atención. 

No obstante, el peligro de que vuelvan a transformarse en focos de contagios existe y aunque los planes gubernamentales parecen haber funcionado, el mínimo descuido podría volver a poner en peligro al sector más vulnerable del país. (filonews)